Inicio Columnas Jaguar Negro | Alito y la reencarnación del viejo (y peor) PRI

Jaguar Negro | Alito y la reencarnación del viejo (y peor) PRI

Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. Un político que sea exhibido (y desnudado) en su forma de (mal) actuar, como está sucediendo con Alejandro “Alito” Moreno, líder del PRI, debería al menos renunciar a su encargo de dirigir las riendas de un partido nacional.

En los numerosos audios que exhibió la actual gobernadora de Campeche, Layda Sansores, el ex gobernador, que prometió en su campaña para dirigente “un nuevo PRI”, se comporta como el líder de una mafia: oculta bienes, manda pedir cuotas a empresas, despotrica contra los periodistas y un sinfín de hechos que, de comprobarse, constituyen a todas luces delitos imputables en cualquier país, incluso de la África subsahariana.

No es menor el daño que Alito le ha propinado al partido que prometió rescatar de las catacumbas en las que lo dejó Enrique Peña Nieto y el fallido regreso del tricolor al gobierno federal, sumido en escarnio por sus casas blancas, la verdad histórica de Ayotzinapa y una corrupción que dejó una estela de gobernadores presos, entre ellos, el de Quintana Roo.

Tal grado de cinismo verborrágico ha provocado una repulsión en el electorado que pone en jaque a los candidatos del tricolor.

En Quintana Roo decidieron ir por la libre en una jugada política inentendible que dejó descolocados a propios y extraños.

Así, la candidata Leslie Hendricks ha hecho una campaña sin ataques, de algunas propuestas, buscando empatizar con un electorado que, desde el 2016, le ha dado la espalda por un sinfín de excesos, como los que revive Alito, para ponerle otro clavo al ataúd del PRI.

Los analistas vaticinan que lucharán para lograr un 7 por ciento.

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