La 4T diseñó en el pasado proceso electoral un esquema de candidaturas parciales para obtener más espacios plurinominales y, una vez logrado, intenta eliminar al PT de la Jugocopo.
Al parecer nadie impugnará la ilegalidad.
Grupo Pirámide
Si en vez de política se hablara en términos económicos se diría que el movimiento legaloide que hizo la 4T ayer en el Congreso del Estado de Quintana Roo es una estafa.
Pero en política le cabe más el calificativo de traición. ¿Por qué? Por un lado a los electores y, por otro lado, a un partido que hizo a un lado con el codo para apropiarse de un jugoso botín de más de Mil millones de pesos, que manejará como lo ha venido haciendo: a amigos y compadres, como en la peores épocas del rancio PRI.
Veamos un poco el antecedente para hablar de estafa-traición.
La alianza de Morena, Partido Verde y del Trabajo, estableció un esquema de relojería en la conformación de candidaturas.
Es decir, diseñaron candidaturas parciales para entregarle al Partido del Trabajo tres espacios dentro de la alianza y dejaron libre un distrito para competir entre sí. De paso, el PT fue utilizado para “pagar” a cañeros y taxistas con las candidaturas de Arely Camargo Chávez y Rubén Carrillo.
El objetivo no era generoso, sino interesado, porque la fórmula para el otorgamiento de diputaciones plurinominales le era sumamente beneficioso para Morena y el Verde.
Es por ello que Morena sumó por esta vía nada menos que tres diputaciones y 9 de mayoría.
Finalmente, el Partido del Trabajo alcanzó tres espacios, sin derecho a plurinominal, pero con una representación de más del 10 por ciento, lo cual, le daba la llave de acceso a la poderosa Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, que maneja a discreción los recursos de la legislatura.
Bajo la actual normativa, debían presidir la Jugocopo Morena, Partido Verde y del Trabajo. Ahora viene la estafa-traición: como a Morena sólo le interesaba el PT para pagar cuotas y proliferar “pluris” y, una vez cumplido ese objetivo, se dedicó a modificar la Ley Orgánica, a pocos días de terminar su período para que el PT se quede fuera de la Jugocopo. En vez de manejar más de 400 millones anuales, ahora serían 800, el doble.
Volviendo a los negocios, es como si una empresa se asocia para un objetivo comercial y, una vez logrado, decide que las ganancias irán sólo para dos de los tres socios, en este caso aliados.
Sin legalidad
El asunto es que, además de ruin, sea el partido que sea, No es legal. Bajo ninguna óptica los diputados pueden legislar para auto-beneficio. En todo caso, si nuestros representantes deciden modificar el esquema de Jugocopo, éstas nuevas reglas aplican no para obtener un beneficio propio, sino para las próximas legislaturas.
El problema es que, en un estado en el que la oposición vota como si estuviera en la 4T, nada pasará.
Sin embargo, como medio de comunicación no podemos dejar de señalar que este movimiento repentino no es legal, ni muchos menos ético, porque implica un cambio rotundo para la ciudadanía que fue invitada a votar por el PT, para una parte del plan, y luego resulta que tal representación era transitoria, ficticia.
Si el desempeño de la legislatura era calamitoso, este movimiento revela una actitud por demás ruin, engañosa y maledicente, con diseño de falsa representación que sólo cabe en la avaricia y el autoritarismo.
El sentimiento que sigue a la estafa y traición es la tristeza. Así es como arrancará la próxima legislatura: con un manto de vileza.




















