Por David Lara Catalán

Se fue Donald Trump y todo mundo parece respirar tranquilo. La promesa de un mejor futuro con Joe Biden, no solo para USA sino en el contexto global, es por ahora una promesa.

Ya en su primer día, Biden firmó la orden ejecutiva que permitiría legalidad a 11 millones de migrantes ilegales. Un buen propósito, sin duda. Falta que el Congreso lo apruebe y esto sea una realidad.

Hay tres grandes problemas que urgen atención inmediata.

Asimismo, se firmó la orden para reincorporar a USA al Acuerdo de Paris sobre cambio climático. Basado en el apoyo de científicos, Biden se ha propuesto combatir el COVID-19 y mitigar su impacto en una sociedad muy afectada, en muchos sentidos, por esta pandemia.

Conflictos sociales y raciales

Sin embargo, una tarea fenomenal será tratar de paliar los diversos conflictos sociales y raciales generados por la retórica anti inmigrante de Trump. Tarea nada fácil si se considera que Trump es solo la punta del iceberg respecto a un problema profundamente enraizado en la sociedad americana.

Los gritos y descalificaciones de Trump le generaron votos que le permitieron llegar a la Casa Blanca, pero habrá que decirlo: mucho de lo que dijo se contradice en los hechos.

Por ejemplo, según datos de ICE (Immigration and Customs Enforcement), durante los 8 años de la gestión de Obama se deportaron a más de 2 millones de ilegales. Solo en el año 2013 la cantidad de deportados fue de 435,498.

En 2019, ya con Trump, se deportaron 267,258. En los cuatro años de Trump la cantidad de deportados llegó a alrededor de 600 mil.

Bush y Obama construyeron más muros

Por otra parte, la longitud del muro que prometió construir fue apenas de 85 millas, gran parte de lo que se hizo fueron reparaciones a los muros que ya habían sido construidos durante las administraciones de Bush y Obama.

Éstos sin necesidad de gritarlo, lo hicieron. Por cierto, México no pagó por el muro como tanto alardeó el ahora ex presidente. Los gritos, así como las descalificaciones han sido parte del gran circo electoral en muchos países, desde luego generan grandes expectativas en amplios sectores sociales, sin embargo, las promesas hacen lo mismo.

Entre gritos y/o promesas parece transcurrir el tiempo y diluir las grandes expectativas sociales de muchas personas para mejorar sus formas de vida.

  1. D. Muchos migrantes, una gran mayoría, tiene dos trabajos durante 6 días a la semana. El día libre es para dormir y minimizar los efectos de las desveladas y el cansancio. Pagan impuestos y fortalecen la economía local, mandan remesas que, por ejemplo, en el caso mexicano, se han vuelto uno de los principales ingresos del país y que no falta alguien que lo celebre como un triunfo.

Una promesa que bien habría que considerar -no solo politizar- es la posibilidad de dar estatus legal a once millones de migrantes que viven en la ilegalidad, pero que contribuyen, por ejemplo, en el caso de California a hacer de este estado la quinta economía global.

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David Lara Catalán es maestro en Gestión Pública Aplicada del ITESM y diplomado en Filosofía UIA. Es autor de La Melancolía en Tiempos de la Modernidad (2001), Apuntes Desde la Lejanía y Corriendo que es Gerundio.

Recibo con gusto sus opiniones en: dalarac@hotmail.com

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