
Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Un grupo de medios de comunicación impresos de Quintana Roo, algunos de ellos muy a la baja en la penetración social, ha decidido dar hoy otra muestra de otro “acuerdo de contenidos”.
A pocos días de la embestida contra el jefe de la Oficina del Gobernador, Juan de la Luz Kanfachi; de un paquete informativo contra el empresario Fernando Chico Pardo —quien según las publicaciones internacionales, figura en el Pandora Papers—; ahora han decidido impulsar al secretario de Gobierno, Arturo Contreras, figura del PRI, que aspira a la gubernatura en 2022.
Frente a la caída estrepitosa de lectores de algunos impresos que, sin embargo, gozan de ampulosos contratos de publicidad oficial, la estrategia del “Moloch” (“en conglomerado” en lengua maya), no hace más que revelar la falta de penetración que logran en solitario, muestra de ello, es que sus ediciones quedan en los anaqueles de tiendas de conveniencia por días, intocadas.
Sin diferenciación
Según un especialista consultado, «como marca no cumplen con el requisito fundamental que es la diferenciación. Algo así como si las refresqueras vendiesen un producto de un solo sabor«, compara.
¿Qué valor social tiene para el Estado sostener empresas sin diferenciación? ¿Habrá algún tipo de legislación al respecto?, se pregunta.

No se conoce en la historia del periodismo este tipo de prácticas, salvo cuando el gremio periodístico ha sido vulnerado por la violencia, como el atentado a la revista francesa, Charly Ebdo, que recibió una unánime condena mundial en casi todos los medios; o investigaciones de gran calado como Panamá Papers o Pandora Papers; o la unión de medios de la Tierra Caliente de México, contra los embates del narcotráfico.
Este espíritu de camaradería de algunos medios de Quintana Roo, de este grupo particularmente que «clona contenidos», ha sido ejercer presión a los gobiernos o empresarios, a través de sus cada vez más frecuentes “acuerdo de contenidos”, que los uniforma como una sola empresa, que ofrece un mismo producto y cobran, eso sí, por separado.
Pasó Quintana Roo de un sexenio que clonaba revistas para desvirtuar contenidos periodísticos, durante el gobierno de Roberto Borge Angulo, a un grupo editorial que se autoclona. ¿Qué más veremos?
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