Por Grupo Piramide
La noticia sobre la renuncia del exlíder del PRI en Quintana Roo, Pedro Flota Alcocer, ha dejado atónita a la clase política capitalina y del estado.
La pregunta recurrente fue: ¿a dónde irá? ¿A qué partido se pasará?, esto, al calor de una épocas marcada por el descarado transfuguismo, en el que las y los políticos cambian sus banderas y, desde luego, principios, a costa de ganar un puesto político.
Escarnio y atropello
Pues la respuesta contundente de Pedro es que su renuncia tiene como trasfondo la defensa de sus principios. Un argumento que debería ser rector en la política, ha pasado a ser toda una pieza exótica. Es por eso que nadie entiende por qué se va, dónde se va y qué intereses motivan esta renuncia.
Simplemente no comparte las decisiones de una dirigencia que, con la designación de Edith Mendoza, en Tulum, ha hecho escarnio justamente de los principios del partido que, aunque no se crea, sí los tiene.
La persona designada estuvo presa tras su fallida administración en la presidencia municipal y, a su salida, no tuvo empacho en pasarse de partido para denigrar y sobajar a sus ex compañeros de militancia. Es entonces cuando nadie, menos que menos Flota Alcocer, entienden la razón de premiarla con una dirigencia.
¿Tiene la brújula fallada Cora Amalia? ¿Ha decidido contribuir con la destrucción total del tricolor? Esa decisión, ¿cuenta con el Avan de hombres y mujeres que, aún en la peor de las circunstancias, decidieron no abandonar el barco?
Límites éticos
“Si bien (la política) no es el patio de juegos de una escuela confesional, sí tiene límites éticos que solo pueden imponerle sus actores a partir de sus convicciones”, dice la parte medular de la carta de renuncia, en la que aclara que no acompaña ni valida las decisiones tomadas.
En una charla con esta columna, el actor político, que fue dos veces secretario del Comité Directivo Estatal del PRI y trabajó con varios gobernadores que pusieron las bases de lo que es hoy el estado de Quintana Roo, se sostuvo al decir que no se irá a otro partido, ni busca candidaturas para 2027.
“Aprendí que la política debe ser un espacio donde también hay límites éticos, principios, porque es para servir, ni para cumplir caprichos. Lamentablemente, muchos espacios están ganados por gandallas”, se despachó para dejar un claro mensaje que no pocos deberían retomar.



















