Dos gobernadores no lograron la homologación de las elecciones, por ello, Quintana Roo habrá atravesado cinco elecciones en seis años con la de 2022.
A la actual legislatura le quedan horas para lograrlo.
«No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente. Es aquel que es más adaptable al cambio»: Charles Darwin
Por Luciano Núñez
Cancún, Quintana Roo. El origen de la palabra desidia es latino y su concepto etimológico está relacionado con el efecto de desplomarse en un asiento y permanecer allí. Es decir, como define la Real Academia: Negligencia o falta de cuidado.
Una reforma federal electoral, de 2007, exhortó a los estados a homologar sus elecciones por diversos y sólidos argumentos; como algunos estados ya estaban en esa sincronía, no debieron hacerlo; otros lo hicieron acortando los períodos (como Michoacán) y un puñado de seis se quedó fuera de esta dinámica electoral, como Quintana Roo.
Ni el gobierno de Félix González Canto ni esas dos legislaturas lo hicieron en ese período, y la legislación federal dio una nueva oportunidad con su nueva reforma de 2014, que dejaba la posibilidad de empatar, al menos, una elección con la federal; Quintana Roo prefirió homologar una elección con las federales: presidencias municipales y diputaciones locales, y siguió con su dinámica de una gubernatura de cinco años y medio (como la de Roberto Borge) y otra de seis, como la que transcurre de Carlos Joaquín.
Y podría seguir así, pero la praxis política marca que el desgaste de sobrellevar cinco elecciones en seis años, como le tocará al actual gobierno, resulta además de oneroso, una fatiga social: con campañas permanentes y movimientos políticos en busca de espacios de poder. “No recuerdo otro gobierno que haya pasado por esta situación”, dijo en su Quinto Informe el Gobernador. La razón es que la homologación es más que necesaria por la abrumadora cantidad de veces que un quintanarroense debe acudir a las urnas.
Dos propuestas, ambas con miniperíodo

En la legislatura hay dos proyectos sobre esta situación particular: la de Hernán Villatoro, del PT, que propone un miniperíodo de dos años, del 2022 al 2024, para homologar en 2030; y la más reciente, de Carlos Hernández Blanco (PRI), que logró más adhesión, de estirar esta gubernatura que viene a seis años, luego un “miniperíodo” de dos años (del 2028 al 2030), y de ahí Quintana Roo estaría en la rítmica federal, con elecciones cada tres años.
Calendario gubernatura en caso de que pase la reforma constitucional:
- Elecciones 2022-2028
- Elecciones 2028-2030 (miniperíodo)
- Elecciones 2030-2036 (homologadas con las demás gubernaturas)
Morena, el beneficiado

De acuerdo con las proyecciones estadísticas de varias encuestadoras, Morena llegaría a la gubernatura el año que viene. En ese tenor, sus diputados no han mostrado (inentendiblemente) interés en la propuesta del PRI, aún cuando son mayoría. Incluso, su aliado el Partido Verde es el que tiene la llave del asunto con la Mesa Directiva en su poder. La pregunta básica es: ¿prefieren gobernar por cinco años o por seis?
Dado que se trata de una reforma Constitucional, la propuesta deberá ser aprobada, al menos, por seis municipios; por ello, los que deberán hacerlo son las administraciones entrantes, de las cuales, 8 pertenecen a Morena y aliados. Es decir, tienen control del Congreso del Estado y mayoría en los municipios. ¿Por qué no hay voluntad política de hacerlo?
Hasta ahora ningún referente se ha pronunciado de manera contundente sobre el asunto: ¿desidia? El sentido de la propuesta es, además, acortar las campañas de 60 a 30 días para reducir costos y fomentar una recuperación económica que tardará años, tras los efectos de la pandemia en la industria turística.
Horas contadas
Para que esto ocurra, las horas están contadas porque el plazo para reformas constitucionales es de 90 días antes de que comience el proceso electoral; y de acuerdo a las cuentas, este plazo vence el 5 de octubre, por lo cual, la iniciativa debería subirse hoy, discutirse en los próximos días, para que en los primeros días pase a los cabildos y sea una realidad.
Esto, sin dudas, cambiará el escenario político, pero se habrá enmendado una desidia que viene de dos gobiernos que lanzaron el problema para que “alguien” lo solucione más adelante, mientras, Quintana Roo sigue sin evolucionar en un grupo de estados que se quedaron en la arritmia electoral.
¿Seguiremos en la desidia? O pasaremos a la evolución en las pocas oportunidades para una legislatura para el olvido, que ha malgastado su agenda en reelecciones fallidas, deudas y puentes.
¿Habrá voluntad política? ¿O seguiremos a contracorriente?
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide.
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