“Es como poner a un zorro a cuidar las gallinas”, dice un constructor consultado. Dado que entre un 60 y 70 por ciento de los DRO (Directores Responsables de Obra) incumplen con las normativas y encarecerán la obra pública del Estado, entre un 9 y 15 por ciento.
Por Jaguar Negro
El pasado 8 de julio (de noche y sin que se discuta el asunto públicamente), los legisladores de Quintana Roo aprobaron, por iniciativa de la ex alcaldesa, Cristina Torres, modificaciones a la Ley de Obra Pública.
Esto, sin que pasara por la Comisión de Desarrollo Urbano, donde era natural que se estudiara y discutiera, en cambio, fue a parar directo a la comisión de Planeación y Desarrollo Económico, presidida justamente por Torres.
Ese es un asunto por el que pudiera ser impugnable esta aprobación, debido a que, en contra de fomentar el desarrollo económico, lastima las arcas del Estado y disminuirá los pocos recursos con los que cuenta el Estado.
Incumplen y ahora serán “jueces”
De acuerdo con un especialista consultado en materia de construcción, entre el 60 y 70 por ciento de las obras de la Riviera Maya, principalmente Playa del Carmen y Tulum, violan flagrantemente diversas disposiciones en materia de obra pública, con aristas ecológicas, usos de suelo e incluso de diseño.
Detrás de cada violación a la normativa siempre hay un DRO (Director Responsable de Obra) que firma.
Es decir, el Congreso “contrató” a los DRO, que violan la ley para que ahora sean ellos los que “controlen” la obra pública que realiza el Estado, lo cual, encarecerá entre un 9 y hasta 15 por ciento la obra pública.
Negocio millonario: el gallinero al cuidado de los zorros
Se trata de un negocio millonario el de los DRO que florece en la iniciativa privada: colegios de ingenieros y arquitectos, y que ahora, el Congreso adoptó para detrimento del Estado.
Para hacer una comparación básica: el juez-estado, que es el que regula la construcción, contratará a un grupo de especialistas que “viven de violar la ley”; como dice el viejo dicho: “Es poner al zorro a cuidar las gallinas”.
Como se dijo ayer, fue una propuesta de la bancada del Partido Verde, apalancada por Cristina Torres, que fue a parar llamativamente en la comisión presidida por la “verde fake” y aprobado por un pleno con mayoría morenista.
Como se dijo en la columna de ayer: la última y nos vamos.
Sabido es que los números del Estado, con la pesada deuda pública heredada, no son boyantes como para dar este artero golpe a la economía y a la obra pública.
No podía ser menos que obra de una de las peores legislaturas (faltista, cara e improductiva) de las que se tenga memoria.
Aquí puede ser consultado el dictamen final:




















