Más de 380 millones de toneladas de plásticos van a dar al mar cada año, según estimaciones; con un proceso de descomposición de hasta 500 años por una botella de plástico.
Por Hugo Alday Nieto
Hace unos días mi esposa me hizo llegar unos lentes para leer debido a mis galopantes miopía y astigmatismo y, al checar las letras chiquitas, descubrí que eran parte de un proyecto denominado “ReSea”, en conjunto con “Plástic-Free Ocean”, a través de los cuales, diversos diseñadores de la mano con grupos de pescadores y marineros, recuperan bolsas de plástico de los mares del mundo y los reciclan para hacer lentes para leer.

De acuerdo a lo anterior me puse a investigar en la red y encontré un estudio del BBVA de 2021, que señala que según especialistas de diversos países se calculan más de cinco billones de piezas de plástico en el océano provenientes evidentemente del descuido y falta de educación de los humanos.
Según este informe, se vierten más de 380 millones de toneladas de plásticos al mar cada año, con un proceso de descomposición de hasta 500 años por una botella de plástico.
Especies marinas que mueren
Siguiendo con dicho texto, se calcula que más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren cada año como consecuencia del plástico que el sapiens tira al mar de forma desmedida.
Creo que no somos tan sapiens como nos creemos…
Quintana Roo es un estado en el que la mayor parte de su territorio, es decir, de los municipios, tiene salida al mar y, dada su vocación turística es proclive a permitir que propios y ajenos vayamos a las playas con vasos, botellas, platos, bolsas y un sinnúmero de artefactos de plástico que en la mayoría de los casos terminan en el mar, en el estómago de una tortuga o en el cuello de un ave.
El momento correcto
Creo que estamos en el momento correcto para hacer un cambio de actitud, no solamente son leyes y restricciones que molesten a los quintanarroenses, sino un verdadero cambio de mentalidad de todos, si lo que queremos es preservar este bellísimo paraíso que tenemos por casa.
Por ello, creo que debemos impulsar políticas públicas y campañas de concientización para lograr mantener libre de plásticos a nuestro estado, procurar que las universidades locales y las industrias de procesamiento de plásticos se asienten en nuestra entidad con incentivos fiscales mediante acuerdos de transferencia de tecnología para generar no solo lentes de leer reciclables como los míos, sino una mayor cantidad de productos para la vida diaria y comenzar a rescatar algo de lo perdido, para hacer un mejor mañana y no seguir así, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.











Más de 380 millones de toneladas de plásticos van a dar al mar cada año, según estimaciones; con un proceso de descomposición de hasta 500 años por una botella de plástico.








