Jorge Luis Arcos
FRENTE A LAS ALTAS MURALLAS
Como un círculo de fuego, una espiral de rosas,
me gusta sobar tus senos, sus pezones,
temblando.
Qué placer estas formas, qué inauditos palacios.
Qué perfecta geometría de tacto, sabor,
mirada, silencio, sentimiento.
Ni todas las palabras ni todas las sonrisas
alcanzarán tu plenitud, su instante cósmico.
Y este paisaje de mis ojos, esas tersas realidades
perdurarán intactas, jóvenes,
como un eterno atardecer frente a las altas murallas.
DE CATULO
A Michi
1
muchacha
tu cuerpo está hecho
de materia deleznable
pero tu belleza se levanta
como soles que esplenden
solitarios
en un verso de Catulo
porque frágil es toda belleza
pero inacabable
2
el agua que corre por tu cuerpo
es como el tiempo
enamorado de tu belleza
pero tu cuerpo es como el tiempo
ávido de un agua que no sacia
tu sed de una belleza inmarcesible
3
déjame sufrir como sufrió Catulo
cuando escribió versos obscenos
exactamente triviales
antes de colmarte en sus versos
con la belleza que tú le negaste
o prefirió callar
para que tu belleza palpitara siempre
en todo silencio
4
pues los versos más espléndidos
son los que no se escriben
pero cantan en la vasta soledad de la mente
con sus voces más puras
EXTRAÑA POSESIÓN LA DE TU CUERPO
Extraña posesión la de tu cuerpo: música
y algo más, visitación del mar, su ola suave
ocultándonos en el momento del vértigo cenital,
árboles con una misma corteza, la misma savia
recorriendo nuestras apetencias más oscuras,
raíces del deseo que se entreveran hasta confundirse
en una flor, ese latido cósmico de la sangre,
la pulsación de esa estrella, el temblor de ese mar,
delirio de una mirada que se prolonga más allá, más allá…
QUIETA NUBE ES TU ROSTRO
A RC
Quieta nube es tu rostro y, sin embargo,
a veces desea estallar como la lluvia,
clamando sobre el mar qué alfabeto indecible,
su extraña vocación de antiguo náufrago.
Sí, yo he visto tus ojos de muñeca ciega,
de muñeca muda con una cruz en los labios,
los brazos de una torpeza que da miedo,
y, sin embargo, yo he sentido tu mirada
como un espejo en el mar, tu voz
como una música callada, tus brazos
como deseos invisibles…
Oh antigua,
antigua visitadora de paisajes levemente inhumanos,
estatua apresada en un follaje extrañamente ávido,
dentro de ti hay un tímido arroyuelo de aguas cristalinas,
donde se deja oír como un violín mojado
como cuando el sol sale del mar, ¡qué nacimiento insuperable!
Jorge Luis Arcos (La Habana, Cuba, 1956). Son algunos de sus libros La palabra perdida, La solución unitiva, Desde el légamo, La avidez del halcón… En 2019, ganó el Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero (España). Vive en Argentina.

