Derek Walcott

EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR

Un tiempo vendrá en que,

con gran alegría,

te saludarás a ti mismo,

al tú que llega a tu puerta,

al que ves en tu espejo

y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

y dirá. “Siéntate aquí, come.”

Seguirás amando al extraño que fuiste tú mismo.

Ofrece vino.

Ofrece pan.

Devuelve tu amor a ti mismo,

al extraño que te amó toda tu vida,

a quien no has conocido

para conocer a otro corazón

que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,

las fotografías, las desesperadas líneas,

despega tu imagen del espejo.

Siéntate. Celebra tu vida.

CAÑAVERAL MARINO

La mitad de mis amigos ha muerto.

Te haré unos nuevos, dijo la tierra.

No, grité. Devuélvemelos

tal como eran, con sus fallas y todo.

 

Esta noche puedo arrebatar su conversación

a la pálida resaca monótona

entre los cañaverales,

pero no puedo caminar

sobre las hojas marinas iluminadas por la luna,

solo,

por ese camino albo,

o flotar en el estado de sueño

en que las lechuzas abandonan la carga del mundo.

Oh tierra, el número de amigos que tú guardas

excede al de aquellos que quedan por amar.

 

Los cañaverales marinos al borde del acantilado

despiden un fulgor verde y plata;

eran ellos las lanzas seráficas de mi fe,

pero de aquello que se ha perdido

nace algo aún más fuerte

que posee el brillo racional de la piedra,

que resiste el claro de luna,

más allá de la desesperación,

tan fuerte como el viento,

que nos apersona a aquellos que amamos

por entre los cañaverales divisores,

tal como eran,

con fallas y todo,

no perfectos,

simplemente así.

FAMA

Esto es la fama: domingos,

una sensación de vacío

como en Balthus,

callejuelas empedradas,

iluminadas por el sol,

resplandecientes,

una pared, una torre marrón

al final de una calle,

un azul sin campanas,

como un lienzo muerto

en su blanco marco

y flores:

gladiolos,

gladiolos marchitos,

pétalos de piedra en un jarrón.

Las alabanzas elevadas al cielo por el coro

interrumpidas.

Un libro de grabados

que pasa él mismo las hojas.

El repiqueteo de tacones altos en una acera.

Un reloj que arrastra las horas.

Un ansia de trabajo.

Derek Walcott (Castries, Santa Lucía,1930-2017) Poeta, dramaturgo y artista, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1992. Se hallan entre sus libros Omeros, La voz del crepúsculo y Verano.

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