Arthur Rimbaud

LOS CUERVOS

Señor,

cuando los prados están fríos

y en las aldeas abatidas

el ángelus lentísimo ha callado

sobre el campo desnudo de sus flores,

haz que caigan del cielo,

tan queridos,

los cuervos deliciosos.

 

¡Hueste extraña de gritos justicieros,

el cierzo se ha metido en vuestros nidos!

A orilla de los ríos amarillos,

por la senda de los viejos calvarios,

y en el fondo del hoyo y de la fosa,

dispersaos, uníos.

 

A millares,

por los campos de Francia,

donde duermen nuestros muertos de antaño,

dad vueltas y dad vueltas en invierno,

para que el caminante, al ir, recuerde.

¡Sed pregoneros del deber!

¡Oh nuestros negros pájaros fúnebres!

 

Santos del cielo,

en la cima del roble,

mástil perdido en la noche encantada,

dejad la curruca de la primavera

para aquel que en el bosque encadena,

bajo la yerba que impide la huida,

la funesta derrota.

MI BOHEMIA

Me iba,

con los puños en mis bolsillos rotos…

mi chaleco también se volvía ideal,

andando, al cielo raso.

¡Musa, te era tan fiel!

¡Cuántos grandes amores, ay, ay, ay, me he soñado!

 

Mi único pantalón era un enorme siete.

––Pulgarcito que sueña,

desgranaba a mi paso rimas

y mi posada era la Osa Mayor.

––Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

 

Y yo las escuchaba,

al borde del camino,

cuando caen las tardes de septiembre,

sintiendo

el rocío en mi frente,

como un vino de vida.

 

Y rimando, perdido,

por las sombras fantásticas,

tensaba los cordones,

como si fueran liras,

de mis zapatos rotos,

junto a mi corazón.

LA DURMIENTE DEL VALLE

Un hoyo de verdor por el que canta un río

enganchando, a lo loco, por la yerba,

jirones de plata,

donde el sol de la montaña brilla:

una vaguada que crece en musgo y luz.

 

Un soldado,

sin casco y con la boca abierta,

bañada por el berro fresco y azul su nuca,

duerme,

tendido bajo las nubes,

en la yerba,

pálido en su lecho,

sobre el que llueve el sol.

 

Con sus pies

entre gladios duerme

y sonríe como un niño enfermo.

Sin duda está soñando:

Natura, acúnalo con calor: tiene frío.

 

Su nariz ya no late

con el olor del campo;

duerme en el sol,

su mano sobre el pecho tranquilo,

con dos boquetes rojos en el lado derecho.

Arthur Rimbaud (Charleville, 1854-Marsella, 1891). Poeta francés simbolista, célebre por su poesía transgresiva y temáticas surreales que influyeron en la literatura y artes modernas como el decadentismo, la prefiguración del surrealismo y la generación beat. Son sus obras Una temporada en el infierno e  Iluminaciones.

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