
Para la agrupación Defendiendo el Derecho al Medio Ambiente Sano (DMAS) el que existan alrededor de 300 desarrollos inmobiliarios proyectados en Tulum es preocupante e incluso, grave.
Esto debido a que se desconoce cuántos tienen licencia de construcción autorizada por el gobierno municipal de Tulum. O cuántos tienen permisos ambientales federales, ya que recién solicitaron vía transparencia a la Semarnat información para conocer cuántos se han emitido de mediados de 2023 a mayo de 2024 y no hay ninguno.
La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en el estado dio a conocer que en Tulum está prevista la construcción de 300 proyectos inmobiliarios y en Cancún otros 60.
En este sentido, Antonella Vázquez, integrante de DMAS, explicó que los inmobiliarios no explican en dónde se ubican y si cuentan con todos los permisos de orden federal, estatal y municipal a fin de que durante su construcción no afecten al medio ambiente.
Ni tampoco precisan si los proyectos se edificarán en zonas consideradas aptas para el desarrollo de vivienda. Y menos aún si cuentan con los servicios básicos de agua, luz, drenaje y vialidades.
«Cuando entras a la página de los desarrollos, ves el render y fotos del mar. Venden (los inmobiliarios) sueños, venden imágenes del mar y eso, es lo que se van a acabar, porque por falta de drenaje, los desechos acaban en el mar», señaló.
Proyecto disruptivo
La abogada explicó que en Tulum existe un proyecto que catalogó como «aparatoso y disruptivo». Esto porque acumula diferentes irregularidades detectadas desde noviembre de 2023 cuando la empresa «Desarrollos Tulum 16» inició la construcción de «Adamar Soliman«, que consta de 24 departamentos en la bahía de Soliman.
Entre las ilegalidades encontradas, señaló que dos meses después de comprar el predio, «Desarrollos Tulum 16» comenzó sin ninguna autorización, la edificación de los departamentos que tienen un valor de entre 800 mil y un millón de dólares. Además, la obra se lleva a cabo en una zona frágil y de conservación -para desove y anidación de la tortuga marina-.
En este caso, dijo que el papel de la Dirección Desarrollo Urbano ha sido desconcertante porque vía transparencia solicitaron si la dependencia había emitido alguna licencia de diciembre de 2023 a marzo de 2024 y respondió que ninguna. Pero cuando cuando otras autoridades realizan una inspección al proyecto, les muestran una licencia digital del 14 de diciembre de 2023.

Y el municipio de Tulum, ante el Juzgado, mostró una licencia emitida el 13 de febrero de 2024. Aunque en ambos casos, los documentos tienen el mismo número de folio. Aunado a que la licencia permite construir 20 departamentos y la empresa va a edificar 24, que ya están en proceso de venta.

«Es una práctica común empezar a construir y luego, solicitar permisos. Profepa sancionó, reconoce la infracción y el desarrollador no tiene autorizaciones y Profepa debería ordenarle demoler. En lugar de eso, le permite hacer el trámite de Impacto Ambiental», dijo.
Terrorismo ecológico
La abogada experta en materia ambiental dijo que es común que los empresarios los etiqueten como «terroristas ecológicos» cuando lo que buscan es que se respeten las leyes y de esa manera, exista un medio ambiente sano.
«Todos deberíamos aspirar a empresarios, agentes de bienes raíces, inversionistas que quieran comprar haciendo cumplir la ley, el orden, porque nos conviene a todos», afirmó.
Mala imagen a extranjeros
En la denuncia penal interpuesta contra los inversionistas de Adamar Soliman, están incluidos dos agentes de bienes raíces, que ya «bajaron» este proyecto de su catálogo. Argumentaron que es una práctica común compartir información sobre nuevos desarrollos entre las empresas inmobiliarias y que desconocían que empezaron a construir sin permisos.
«La Sedetus, en su página, en los talleres de ordenamiento legal debe decirles (a los agentes inmobiliarios) que no pueden comercializar inmuebles sin permisos», criticó la activista. Y agregó que si un extranjero compra un departamento sin saber el problema legal que hay detrás, va a pensar que lo estafaron «y ¿esa es la imagen que queremos dar?».
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