Ante el proyecto binacional México–Estados Unidos para la conservación de la selva maya en cuatro estados del país, activistas y ambientalistas señalaron que se necesita precisar plazos, montos y actividades que van a llegar a cabo hasta 20230 para lograr la preservación de esta zona.
La abogada de Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), Irma Morales Cruz, consideró importante conocer los medios, mecanismos y alternativas para realizarlo en Campeche, Yucatán y Tabasco, porque en el caso de Quintana Roo, la construcción del Tren Maya provocó una grave deforestación.
«Cuando se comenzó a devastar la selva maya por el tema del Tren, aún los daños son incalculables y que aún no se han restituido y mitigado. Otro problema enorme en el estado y también en otros estados de la República es la especulación inmobiliaria».
Sobre este último tema, dijo que varios proyectos al comenzar su construcción carecen de permisos de impacto ambiental y de licencias de construcción, lo que perjudica aún más al ambiente.
«Si este programa en comento trae esta resolución, donde se puedan restituir estos daños, más que bienvenido, al final es lo que se procura. Todo por el derecho humano a un medio ambiente sano por los que habitamos en este estado, en este país», afirmó.
La presidenta del Grupo Ecologista del Mayab, Araceli Domínguez, agregó por separado que es importante que el comunicado emitido el jueves pasado por el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar precise el cómo, quiénes y para qué se llevará a cabo la preservación de la selva maya.
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