
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) correspondiente al primer trimestre de 2023 revela que en el caso de Quintana Roo, la percepción de inseguridad disminuyó en Chetumal, mientras que en Cancún subió.
El Inegi precisa que del 27 de febrero al 15 de marzo del presente año se llevó a cabo dicha encuesta que tiene por objetivo realizar estimaciones en torno a la percepción de la población sobre la seguridad pública en su ciudad.
Menor inseguridad en Chetumal
La población de 18 años y más, residente en Chetumal, la capital del estado, consideró que la percepción de inseguridad en marzo de 2022 era del 57.4 por ciento, mientras que en el mismo mes de este año bajó a 49.3, lo que indica una disminución del 8.1 por ciento.
Al comparar los resultados de la encuesta de diciembre de 2022 contra marzo de 2023 también refleja un decremento de cuatro por ciento en la percepción de inseguridad al pasar de 53.3 a 49.3, respectivamente.
En Cancún, es lo contrario porque sigue subiendo la percepción de inseguridad: En marzo 2022 fue de 80 por ciento, mientras que en el mes pasado fue de 83, es decir, hay un incremento de tres por ciento.
En el comparativo de diciembre de 2022 contra marzo 2023, pasa de 82 a 83 por ciento, es decir, el aumento es de uno por ciento.
En tanto, la media nacional en diciembre de 2022 fue de 64.2 por ciento y en marzo fue de 62.1 por ciento. En ambos periodos, Chetumal se ubicó por debajo de dichos promedios.

¿En dónde les da más miedo acudir?
En marzo de 2023, el 72.9 % de la población nacional manifestó sentirse insegura en los cajeros automáticos localizados en la vía pública; 65.2 %, en el transporte público; 55.9 %, en el banco y 54.4 %, en las calles que habitualmente usa.
El porcentaje de la población que mencionó haber visto o escuchado conductas delictivas o antisociales en los alrededores de su vivienda se relacionó con: consumo de alcohol en las calles (59.3 %).
Así como robos o asaltos (50.4 %), vandalismo en las viviendas o negocios (41.1 %), venta o consumo de drogas (37.8 %), disparos frecuentes con armas (37.2 %) y bandas violentas o pandillerismo (24.1 %).
Y por tomas irregulares de luz —diablitos— (14.6 %) y robo o venta ilegal de gasolina o diésel —huachicol— (3.3 %).



















