
Israel reanudó el domingo los bombardeos sobre la Franja de Gaza y dio por roto el alto el fuego pactado el 10 de octubre, tras atribuir a Hamas una emboscada en Rafah que dejó dos soldados israelíes muertos.
Los ataques, dirigidos principalmente contra zonas del norte y sur del enclave —incluidas Zawaida, Nuseirat, Jan Younis y Beit Lahiya—, dejaron al menos 46 palestinos muertos y 146 heridos, entre ellos civiles refugiados en una escuela.
El ejército israelí argumentó que la ofensiva era una represalia ante la presunta violación del acuerdo de tregua, aunque horas después su vocero afirmó que las fuerzas “aplican nuevamente el cese al fuego conforme a las directivas políticas”.
No obstante, la oficina de medios de Gaza denunció que Israel ha incumplido la tregua en 80 ocasiones, con un saldo de 97 muertos y 230 heridos desde su entrada en vigor.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó actuar “con fuerza” en el territorio palestino, mientras el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió retomar los ataques a plena potencia.
En respuesta, Hamas aseguró que ha cumplido “de manera total y fiel” el acuerdo alcanzado en Sharm el Sheij y acusó a Tel Aviv de vulnerar las normas del derecho internacional humanitario.
Desde Washington, el presidente Donald Trump sostuvo que el alto el fuego “sigue vigente” y pidió mantener una relación “pacífica” con Hamas, aunque advirtió que Estados Unidos actuará “con dureza si es necesario”.
Su vicepresidente, JD Vance, pospuso su visita a Israel ante el repunte de tensiones, mientras el enviado especial Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner viajaron a la región para intentar restablecer la calma.
Las autoridades de Gaza informaron que desde el inicio de la guerra, en octubre de 2023, 68 mil 159 personas han muerto y más de 170 mil han resultado heridas, además de cuantiosos daños en infraestructura, entre ellos 728 millones de dólares en pérdidas para el sistema eléctrico. (Con información de La Jornada)
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