Investigadores de la Universidad de Quintana Roo advierten un cierre progresivo de accesos a playas por desarrollo hotelero en Cancún.

Investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (Uqroo) advirtieron sobre la progresiva pérdida de accesos públicos a las playas en Cancún, como resultado de un modelo turístico que prioriza la privatización del litoral y excluye a la población local.

El estudio denominado «La apropiación y privatización del espacio costero en el destino turístico de Cancún», elaborado por la Dra. Mirna Yasmín Pacheco Cocom y el Dr. Anastacio Gustavo Fernández Rodríguez, documenta cómo el desarrollo hotelero ha transformado espacios de uso común en zonas de consumo exclusivo para visitantes, generando tensiones sociales, ambientales y económicas en el destino.

A partir de una metodología cualitativa que incluyó un grupo focal con 20 jóvenes residentes y ejercicios de cartografía social, los participantes identificaron accesos clausurados y áreas modificadas para favorecer infraestructura turística. Los resultados revelan que, de las 14 playas públicas contempladas en el Plan Maestro de Cancún, únicamente tres mantienen condiciones adecuadas para el libre acceso.

El análisis señala que la privatización no solo se expresa mediante barreras físicas, sino también a través de mecanismos simbólicos. Se documentaron casos en los que personal de seguridad de complejos hoteleros limita o intimida a residentes locales para preservar la exclusividad de los espacios destinados a turistas.

Los testimonios recabados evidencian prácticas de discriminación que, de acuerdo con los investigadores, configuran un proceso de desposesión social. Algunos habitantes perciben que su presencia resulta incómoda para el turismo internacional, lo que restringe sus posibilidades de recreación en su propio entorno.

El estudio también identifica impactos culturales derivados de la gentrificación, como la proliferación de franquicias internacionales en la zona hotelera y la disminución de negocios locales, lo que debilita la identidad comunitaria y refuerza la mercantilización del espacio.

Amurallamiento genera erosión

En el plano ambiental, se advierte que la construcción intensiva sobre la duna costera y el “amurallamiento” del litoral contribuyen a la erosión y a la pérdida de biodiversidad, comprometiendo la sostenibilidad ecológica del destino.

Los autores cuestionan que, pese a la relevancia del turismo en la economía regional, los beneficios no se distribuyen de manera equitativa y no compensan los costos sociales de la exclusión. Además, alertan sobre la vulnerabilidad que implica la dependencia de un solo sector económico.

Riesgo de pérdida de accesos

De mantenerse esta tendencia, los investigadores prevén que en los próximos diez años podrían desaparecer la mayoría de los accesos públicos a las playas, lo que profundizaría la fractura social y limitaría el derecho ciudadano al espacio público.

Ante este escenario, plantean la necesidad de reforzar la regulación en la zona federal marítimo terrestre, revisar concesiones y promover la vigilancia ciudadana, con el objetivo de equilibrar el desarrollo económico con la equidad social y el respeto a la legalidad.

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