
Daños irreversibles a restos humanos y fauna de más de 20 mil años fueron documentados en el sistema subacuático de Hoyo Negro, en Tulum, luego de que un grupo de buzos extranjeros ingresara sin autorización y alteraron uno de los sitios arqueológicos más relevantes del continente.
La afectación compromete información científica clave sobre los primeros pobladores de América y los ecosistemas del Pleistoceno.
Los espeleobuzos Alejandro Álvarez y Alberto Nava, integrantes del Proyecto Espeleológico Tulum, informaron que cinco buzos procedentes de Brasil irrumpieron en la zona restringida ignorando señalética oficial y sin supervisión.
Durante su descenso, removieron sedimentos intactos durante milenios y manipularon restos óseos, entre ellos un esqueleto de puma de aproximadamente 15 mil años, cuyos colmillos resultaron fracturados. Así como restos de un oso prehistórico cuya alteración compromete su valor científico.
Encabeza brasileño descenso a la cueva
Los investigadores señalaron como responsable a Lucas Costa Dos Santos, quien habría encabezado el ingreso ilegal vinculado a una operación turística informal. La falta de guía, control y capacidad técnica del grupo evidenció fallas en la vigilancia y regulación de actividades en cuevas protegidas.
Especialistas advierten que se perdió información irrecuperable sobre el pasado remoto, lo que afecta investigaciones en curso y futuras sobre la evolución humana y la megafauna en la región.
Ante esta situación, se exige una respuesta inmediata del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como acciones coordinadas con autoridades locales y prestadores turísticos para reforzar la protección del sitio, sancionar a los responsables y evitar nuevos accesos ilegales. Los expertos advierten que, de no tomarse medidas contundentes, el patrimonio subacuático continuará en riesgo de deterioro y saqueo.
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