
Por Luciano Núñez
“A este partido ya lo vi”, me dijo el Tío Dardo después de ver el informe de Remberto Estrada, presidente municipal de Benito Juárez. “¿Por qué Tío?”, le pregunté, “cuénteme”. Y trajo a la memoria el fanático del San Lorenzo aquella toma de protesta de Julián Ricalde en la que habló sobre la relación con el gobernador de ese entonces, Roberto Borge Angulo. “Nuestro gobernador va apoyar mucho a Cancún y que habrá una gran coordinación en las acciones, y sé porque lo conozco y lo hemos platicado, no me hará quedar usted mal… le ratifico lo que le he dicho antes: Yo no me voy a pelear con mi gobernador”. Ya sabemos cómo terminó esa historia: de las coloridas cabalgatas a la franca confrontación.

Mi amigo el gobernador
Después de semanas de tiroteos, cerca de 120 ejecutados, el ataque a la Fiscalía, asaltos de bancos, robos a negocios en pleno centro de Cancún, la relación entre el gobernador y el joven alcalde se tensó tanto meses atrás, que hasta recibió un fuerte llamado de atención. “No hay coordinación”, dijo en ese entonces el Gobernador que hoy rinde su informe para la zona norte.
Anoche, el alcalde no pasó por alto el tema y dijo textualmente: “Hay quienes quisieran ver que el Gobernador y yo nos enfrentáramos y dividiéramos nuestros esfuerzos. Pero no lo van a lograr. Porque lo que no saben es que mi amigo, el Gobernador Carlos Joaquín, y yo, coincidimos en que el bienestar de la gente de Benito Juárez y de Quintana Roo está por encima de cualquier diferencia”.
El partido que viene
Lo cierto es que en pocos meses arranca el proceso electoral y no hay ni habrá gobernador que no quiera tener a Cancún como bastión económico y político. Es un partido duro que avecina una fuerte disputa de fuerzas y es totalmente normal (ilógico sería que no lo fuera); el problema de fondo para la sociedad es que, si ese partido se vuelve más álgido de lo esperado, la violencia podría recobrar picos peligrosos fruto de descoordinaciones que en el pasado -no muy lejano- le costaron mucho a Cancún, sobre todo en su vocación turística. Eso sí, hay que parar el balón: hay una enorme diferencia entre Borge y Joaquín, que a su estilo, sin embargo, también ha demostrado en su informe que tiene el poder en el Estado. Borgistas y felixistas de la primera hora han acudido sumisos buscando no quedarse fuera de la foto, porque la vergüenza es algo que se pierde una vez y, muchos de ellos, ya ni la recuerdan. A la hora de las definiciones, habrá que ver para qué lado patean.
La negación
El futbolero Dardo afirma que en psicología la negación es un mecanismo de defensa de quienes obstruyen la realidad porque les resulta desagradable. Según el alcalde, “en un tiempo record, los principales líderes de las bandas han sido detenidos y sus estructuras están siendo desmanteladas”.
No terminó de dar el discurso, cuando asaltantes atracaron Carl’s Jr, el tercer negocio céntrico en menos de 24 horas: primero fue el Café Nader y después La Parrilla, todos en el corazón de la ciudad. Como dice el tío, ¿veremos el mismo partido?
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Luciano Núñez
Es técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.



















