Cancún, Quintana Roo. Arturo Zaldívar, el Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al dictar sentencia con respecto a la controversia constitucional que enfrentaba a los Estados de Oaxaca y Chiapas por 160 mil hectáreas en la selva de los Chimalapas, reconoció que este es un asunto muy delicado.

Problema político y social

Un tema que excede, con mucho, una simple división de límites, ya que subyace un problema político y social delicado que debe ser resuelto por las dos entidades federativas confrontadas junto al gobierno federal, mediante la búsqueda de soluciones y alternativas que, con paz social, privilegien el bienestar de las personas, de las comunidades y de los pueblos indígenas que viven en esta zona.

Cuando se da un desacuerdo territorial entre entidades federativas mexicanas colindantes se deben seguir las reglas establecidas en la Constitución Federal en el artículo 46 o, en su caso, en el 105, fracción I, inciso g), para la vía del convenio o para la vía contenciosa, respectivamente.

Controversia constitucional entre Oaxaca y Chiapas

Ambas opciones ya se han puesto en práctica con respecto al conflicto territorial existente en la Península de Yucatán, pero sin haber alcanzado resultados positivos en ningún caso.

En la anterior entrega les hablé acerca de las consecuencias que está trayendo el hecho de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) haya tomado una decisión con respecto a la controversia constitucional que enfrentaba a Oaxaca y a Chiapas.

Entre las controversias constitucionales que tiene pendientes de resolver el Alto Tribunal se encuentra la 226/2019 que disputan los Estados de Yucatán y Quintana Roo. Muchos piensan que esta resolución traería consigo paz a la zona en disputa, pero yo opino que no sería así a la luz de lo sucedido con oaxaqueños y chiapanecos.

No nos debemos esperanzar con que un tercero, en este caso la SCJN, tome una decisión sobre la delimitación de las entidades federativas en conflicto, la cual puede ser que no sea satisfactoria para ninguno de los Estados.

La mejor solución, de acuerdo con la Teoría del Conflicto

De acuerdo con la Teoría del Conflicto, las energías liberadas en un enfrentamiento entre fuerzas antagónicas pueden ser reorientadas y conducidas hacia estructuras territoriales más cómodas y hacia fines constructivos de desarrollo; contrario a la tendencia destructiva que generalmente siguen estas relaciones sociales.

En definitiva, se tratar de lograr que dos fuerzas vectoriales sumen cuando, en apariencia, se debían contrarrestar. La mejor opción para resolver este asunto consiste en lograr que los contendientes interactúen, ya que ambos tienen una alta probabilidad de salir ganando.

Para ello, se necesitan buenas actitudes interpersonales, habilidades para la intercomunicación, para dar y recibir información y para hacer preguntas. Sería necesario seguir ocho pasos para abordar el conflicto.

¿Habrá madurez política para negociar un buen acuerdo de límites?

Estos son los siguientes: mensaje inicial, delimitar el problema, conocer las posturas, expresar su opinión, encontrar un objetivo común, lluvia de ideas de alternativas, seleccionar una solución de prueba y decidir cómo evaluar resultados.

¿Tendrán las autoridades de la Península de Yucatán la madurez política para poderse sentar a negociar un acuerdo de límites que resulte lo más provechoso posible para todas las partes?, ¿o tendremos que esperar a que un tribunal tome una decisión por nosotros que lleve consigo una escalada de la violencia en la región?

Le dejo estas interrogantes para su reflexión.

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