
“Basura por Alimentos” y “Cinema del Bienestar” son dos programas emblemáticos de la administración de Roberto Borge Angulo que manejó Israel Hernández Radilla, ex regidor de Othón P. Blanco. De acuerdo a información de la Gestión Pública y de la Secretaría de Desarrollo Social, existen serias irregularidades en el proceso de entrega-recepción y el manejo de millonarios fondos. Ahora, el Partido Verde Ecologista intenta rescatarlo para designarlo como dirigente en el Sur del Estado. Sin embargo, pesan sobre el ex funcionario devenido en ranchero, serias denuncias que oscurecen el intento de crecimiento del Ecologista en el Sur.
Antes de convertirse en hombre de todas las confianzas de Roberto Borge, Hernández Radilla deambuló en la capital buscando una oportunidad. Había llegado durante el sexenio de Joaquín Hendriks como delegado de la CNC y lo hizo como pudo: sacó fiado, quedó a deber en talleres mecánicos las reparaciones del desvencijado carro con el que llegó, hasta ubicarse en el gobierno. De ahí todo fue en ascenso.
El programa pepenador
Tomó bajo su cargo la operatividad de Basura por Alimentos, que básicamente consistía, según lo definió el político y empresario, Pepe Hadad, “en convertir a la gente en pepenadores”. La idea era que la ciudadanía acopie reciclables que entregaba al gobierno a cambio de alimentos. De acuerdo a una investigación del Novedades, todavía no está claro el manejo, ni de los recursos ni de la basura. Julián Ricalde, ex alcalde de Benito Juárez y ahora titular de la Secretaría de Desarrollo Social, afirma que en realidad la basura iba a parar al relleno, lo cual, tenía un costo para el Estado. Por ello, dejo que los programas quedaron descartados de la actual administración.
Incluso antes, cuando Hernández Radilla fue designado como coordinador distrital del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con cabecera en Bacalar,
generó en el agro bacalarense una airada indignación e inconformidad. Algo que se reflejó en redes sociales, bajo el argumento de haber impuesto figuras foráneas sin haber aportado o contribuido en el desarrollo y bienestar de los residentes. El productor ganadero Jesús Sosa, acusó al ex funcionario de hacer uso de su cargo para promocionar su imagen.
“Los programas federales, estatales y municipales, deben aplicarse sin condicionantes, lo que este fuereño de apellido Radilla no está respetando y ahora quiere que los productores de Othón P. Blanco y Bacalar lo apoyen para sus aspiraciones políticas cuando el voto electoral es libre y secreto”, reiteró.
Sin embargo, Hernández Radilla, actuó con dolo y, precisamente, condicionó los apoyos de estos programas a cambio de prebendas lo que le permitió amasar una fortuna. Tan sólo en el ejido Juan Sarabia le cedió aproximadamente 100 hectáreas de tierras de uso común valuadas actualmente en más de 10 millones de pesos.
Meses antes de que terminara la administración comenzaron los reclamos, principalmente, por falta de pago. Eran trabajadores de “Brigadas de Bienestar” los que se apersonaron en Palacio de Gobierno para manifestar su inconformidad por haber sido des
pedidos y no haber recibido el pago de su correspondiente liquidación. Juan de la Cruz Ucan Jiménez, uno de los inconformes -de por lo menos 25 que estaban en esta situación-, externó en ese entonces que fueron dados de baja después de haber laborado cuatro años en este programa, sin ningún tipo de finiquito ni liquidación.
Sumado a las irregularidades denunciadas en la Gestión Pública, los bacalarenses han descubierto un rancho, que aseguran, es propiedad del ex funcionario que ahora comandaría el Verde en el Sur.



















