
La zona hotelera de Cancún está de por sí rebasada para abastecer de los servicios básicos a la hotelería y la construcción de más habitaciones, no sólo atenta contra los propios turistas, sino también contra la calidad de vida de la población.
«Desde hace 30 años, las administraciones municipales promueven la construcción de hoteles, de los fraccionamientos, de las casas, sin paralelamente incrementar en la misma proporción los servicios urbanos», señaló la presidenta del Grupo Ecologista del Mayab (Gema) Araceli Domínguez Hernández.
Esto en referencia al proyecto que promueve la empresa KTRC para la construcción de 600 nuevas habitaciones en Cancún y que está en proceso de evaluación ambiental ante la Semarnat bajo el nombre de hotel Único.
La ambientalista recordó el mega proyecto Grand Island I, anunciado al principio de la administración federal, con 1,016 habitaciones y que operará la firma AM Resorts, que fue autorizado en forma ilegal.
Y que además, las tres plantas de tratamiento que reciben las aguas negras de cada habitación que está ocupada en Cancún siguen siendo las mismas y no ha aumentado su capacidad.
Las mismas tres plantas de tratamiento
«Son las mismas de hace más de 20 años, no ha incrementado su volumen (de tratamiento de aguas negras) al contrario, el problema que tenemos es la baja eficiencia con que trabajan desde siempre… El agua potable, es cada vez más escasa y con esto estamos explotando los mantos acuíferos y sí se les explota de más pueden salinizarse», aseguró la activista.
En el caso del servicio de recolecta de basura, indicó que estamos en contingencia ambiental porque no hay manera de manejar los desechos.
«Lo que hace el municipio es primero dotar de servicios a la zona hotelera y si alcanza, luego dotar a la población por eso, está racionada el agua, no hay todo el tiempo, y debe haber tinacos o cisternas, o en algunos casos pipas», precisó.
Domínguez Hernández subrayó que el crecimiento de cuartos tiene un efecto secundario en la población, porque se incrementa el número de trabajadores y esto genera conflictos en el abastecimiento de los servicios básicos a la población. Y en consecuencia, baja la calidad de vida del cancunense.
Opinión | La paz ya no es sólo la ausencia de la guerra | Palabra el movimiento | Gabriela Cruz



















