Los usuarios le hicieron ver al operador que su sueldo y la posibilidad de trabajar dependen del servicio que brinda a los vacacionistas y a los cancunenses. Pero el chofer aseguró que no era su problema ni le importaba cómo se comportaba!

Calvario para los pasajeros del transporte público se se quejaron del mal trato de un operador.

Este viaje de la zona hotelera de Cancún al centro de la ciudad inició el domingo pasado cerca de las 19.30 horas y concluyó a las 20.20 hrs. El mudo testigo es el boleto serie J 96 de Autocar-SEA. Y el protagonista principal es el conductor de la unidad 676, Ruta 2, quien vestía una camisa color vino y franja color crema en la orilla de la manga y con otras verticales en el frente.

Alrededor de las 19:30 horas, a la altura del kilómetro 16 de la zona hotelera, el operador hizo parada pero se negó a devolver el cambio de 100 pesos al trabajador del sector turístico que subió. El chofer argumentó que el efectivo con que contaba era insuficiente.

A la vista, en una bolsa, se veían a simple vista billetes de baja dominación.

Extrañado, el trabajador esperó de pie su cambio, antes de buscar asiento. Para desalentarlo, el chófer arrancó en forma brusca y de manera burlona, le advertía que tuviera cuidado de no caer. Para evitar que empleado turístico le insistiera en devolver los 88 pesos de cambio, le ordenó sentarse y le pidió que antes de bajarse, le recordara la devolución del efectivo –la vieja táctica de los operadores para quedarse con dinero extra-.

Más adelante, antes del kilómetro 13 – por plaza Kukulcán-, una pareja de turistas extranjeros de la tercera edad subió al camión y le solicitaron al conductor que los bajara en el puente Calinda. Confiados en el servicio, decidieron sentarse en la parte posterior de la unidad.

Durante el recorrido, el operador prácticamente hacía “base” en cada paradero porque se estacionaba y esperaba por varios minutos. La turista de la tercera edad, se acercó al chófer y le recordó el favor de indicarles dónde bajarse.

Lástima, ya se pasaron!!!

Después de 40 minutos de lo que parecía un interminable trayecto, que a esa hora y en ese día no registraba tráfico vehicular, pasó por playa Tortugas; playa Langosta; el puente Calinda;  y casi se sigue de largo por Puerto Cancún a toda velocidad. Una vez más, la persona de la tercera edad vuelve a pedirle al conductor que les avisara si ya habían llegado a Calinda. En respuesta, les dijo que “ya se habían pasado”.

La señora a duras penas y como pudo, se agarró del tubo para no caerse y avanzó hasta la parte trasera del camión para decirle a su esposo que ya se habían pasado. De manera insistente tocó el timbre para que se detuviera y pudieran bajar.

En ese momento, los turistas extranjeros preguntaron a los pasajeros si ya habían pasado el puente Calinda. Éstos les indicaron que sí y que el caminero ya no iba a detenerse porque no había parada hasta la avenida Cobá y que tendrían que tomar otro camión en sentido contrario, de la ciudad a la zona hotelera, para retornar al puente Calinda.

Al llegar a la tienda Chedrahui de «El Ceviche», un pasajero que iba adelante le hizo ver al camionero el pésimo servicio a los turistas; y éste respondió que no tenía tiempo de decirle a los usuarios dónde bajarse.

Otro, le hizo ver que su trabajo y sueldo dependen del servicio que brinda a los vacacionistas y a los cancunenses. Y una vez más, el chofer aseguró que no era su problema ni le importaba.

Ante esa actitud, los pasajeros le advirtieron que sería reportado ante la autoridad (Instituto de Movilidad de Quintana Roo). Y se le preguntó que si el director de SEA sabía de su actitud, por lo que, en tono burlón el camionero afirmó que no le importaba y que en otra ocasión atendería a los usuarios de la misma (mala) manera.

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