“Si nos quitan la libertad de expresión nos quedamos mudos y silenciosos y nos pueden guiar como ovejas al matadero.” Con esta potente frase de Amnistía Internacional inició este viernes 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión en México, un emotivo acto conmemorativo en la capital del estado.

Desde temprana hora, el periodista y columnista David García se dio cita, acompañado de su familia, en el Monumento a la Libertad de Expresión para colocar la tradicional manta roja. Una costumbre que mantiene viva la curiosidad de quienes se acercan al lugar, preguntándose qué hay detrás de esa tela carmesí que cubre las placas conmemorativas: ¿Nombres, fechas, historias? ¿Qué legado se esconde bajo ese velo simbólico?

Minutos después llegó el veterano comunicador Ángel Ramírez, conocido como “El Señor Noticia”, marcando el inicio de un cálido reencuentro entre compañeros y compañeras del gremio. Aunque muchos rara vez coinciden, esta fecha siempre logra reunirlos con un mismo propósito: rendir homenaje a quienes ejercen y han ejercido con pasión y compromiso el periodismo.

Entre los presentes destacaron figuras reconocidas como Isaías Martínez, Jorge Díaz “El Cilantro”, José Alfredo Jiménez “La Paila”, Juan Juárez Mauss, Esteban Guarneros, Graciela Machuca, Rafael Briceño, Alex Dorado, Juan Pablo Hernández, Atila Hernández, Javier Chávez, Laura Beitia, Aurora Montiel, Jorge Argüelles, Paco Castillejos, Pepe León, Mayra Sierra, Rosy Covarrubias, Jair Negrete, entre muchos otros.

Pero, como se recalcó durante la ceremonia, los verdaderos protagonistas del día fueron las familias de los periodistas, fotógrafos, camarógrafos y columnistas que ya no están, pero que dejaron una huella imborrable en la labor informativa. Su legado fue inmortalizado en placas conmemorativas, develadas con profunda emotividad por la hija del fotógrafo Mario Liu León y los familiares del camarógrafo Nelson Argüelles, quienes encabezaron el homenaje póstumo.

Este acto simbólico no fue organizado por autoridades ni patrocinado por entes externos. Las placas fueron costeadas con las aportaciones de todo el gremio periodístico, reflejando una intención genuina: honrar a quienes partieron, recordarlos con dignidad y dejar constancia de su labor.

«Hoy reafirmamos que somos instantes, pero también que en cada palabra escrita y cada imagen capturada vive una parte de nosotros. Nuestro compromiso no es solo informar, sino generar un cambio positivo desde nuestras trincheras», expresó David García, visiblemente conmovido.

Desde esta fecha significativa, Chetumal honra a sus comunicadores caídos, no solo con palabras, sino con acción y memoria. Que su legado perdure y que nunca se apague la voz de quienes creen que informar es un acto de valentía.

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