Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. El despido de más de 50 personas en el Congreso del Estado, ayer, fue la nota más oscura del día, sobre todo, para esas 50 familias (principalmente) de la capital del estado, que deberán enfrentar el fin de año sin empleo.
No fue el único caso
Acaso el más representativo de la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, a cargo de Renán Sánchez Tajonar, sea el despido (sin ningún miramiento y contemplación) del activo del Partido Verde, Rafael Saavedra, ex particular de Remberto Estrada, quien acompañó y asesoró en toda la campaña al ahora flamante diputado de Cozumel.
Luego luego y llegando al Congreso, contrario a la máxima de la 4T: “Amor con amor se paga”, Sánchez Tajonar pagó con despido.
Eligió como secretario general a Benjamín Vaca, cuyo pasado más cercano lo remite al “blindaje de Roberto Borge” y el manejo, siempre tras bambalinas, de los desaguisados jurídicos de la legislatura, que brilla en la constelación federal por su falta de actualización con respecto a las normativas, sobre todo, las que tienen que ver con los Derechos Humanos, materia en la que el congreso tiene tache y mantiene sin titular al área, después del desaguisado jurídico en el que se metió.
Vaca, como cara visible del proyecto electorero de Sánchez Tajonar, poco aportará
Menos aún como vocero, muy afecto él a las declaraciones cargadas de soberbia, que las hace, porque su jefe “no sabe/no contesta” y el asunto empezaba a minar la presidencia que, a dos meses no tiene agenda, como lo ha criticado Julián Ricalde: “parecen mensas panamericanas”, calificó.
Ajuste cozumeleño a la nómina
Pero sobre todo, el secretario general se ha ganado rápido y con esmero, el rechazo de los trabajadores por el trato despectivo. Un grupo de diputados incluso ha expresado la situación a la mesa de la Jugocopo y el tema despidos va en escalada.
Y Chetumal es una ciudad en la que todos se conocen, más aún cuando se trata de despidos y ajustes en la nómina, como las que hizo justamente Roberto Borge, y ahora, otro cozumeleño: Sánchez Tajonar.
Ningún ajuste propio, sólo despidos
Sin embargo, nada ha dicho este Congreso que preside el novel diputado sobre los 146 millones de pesos que les vienen sobrando del presupuesto, según calculó el Observatorio Legislativo, que se usarán como es “uso y costumbre” para apertura de casas de campaña, mientras el Ejecutivo debe lidiar con una deuda de corta y larga data.
Los diputados por ahora pueden dormir tranquilos: tendrán su casa de campaña a cargo del Congreso, sobre todo, los que están en la Jugocopo, acostumbrados de recibir medio “kilo” por mes para sus minucias y gastos diversos.
Mientras tanto, decenas de familias se quedaron en la calle.




















