Ante la inseguridad y la falta de alumbrado público, otro negocio más en Cancún cierra sus puertas, ahora se trata de la pizzería El tigre y el toro que tenía en operación dos sucursales en la ciudad.

En un comunicado difundido en sus redes sociales el pasado 7 de febrero, la empresa explica que tomó la decisión de suspender actividades en este centro vacacional en sus establecimientos localizados en la supermanzana 510 en la avenida Las Torres y en la supermanzana 30 en la avenida La Costa.

“Quisiéramos compartirles también, a manera de testimonio, tanto de ciudadanos como de empresarios, que la razón es triste y simple; no hay negocio alguno que pueda sustentar un robo por semana. En lo que va del año hemos sido asaltados, a mano armada, una vez cada semana”, explica.

Y la falta de alumbrado en calles o avenidas, denuncian, ayuda a que se generen las condiciones propicias para los robos y asaltos; y aunque han insistido ante las actuales autoridades como con las anteriores en que se atienda este tema, sigue igual.

“Llevamos meses y meses así, llámese la zona, avenida o región que sea. Porque entre extrañas e interminables licitaciones, cambios, inicios y finales de gobierno, el alumbrado público es nulo, en el mejor de los casos insuficiente. De verdad nos preguntamos ¿cómo a estas alturas no se entiende la relación entre una cosa y la otra? Y no es que creamos que esa sea la solución al problema, pero sí probablemente una de las vertientes más importantes para combatirla”, indican los empresarios.

A esto se añade la arbitraria y complicada “tramitología” a la que está sujeto un negocio y que hace difícil mantener abierto un establecimiento en el municipio.

“Cancún se está comiendo a Cancún. Al parecer quienes tienen y deben de pagar los platos rotos son los pequeños y medianos comercios, aquel emprendedor que se atreva, medianamente, a jugar en este juego sin reglas, donde la única preponderante es la de perder”, lamentaron los inversionistas.

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