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Especial | Pactan desarrollo inmobiliario en Bacalar a cambio de reactivación de relleno sanitario

Grupo Pirámide

Bacalar, Quintana Roo. Es un secreto a voces. El líder del ejido Aarón Merino Fernández, Edmundo Gómez Trejo, ha avanzado en su estrategia inmobiliaria para lotificar más de 3 mil hectáreas en Bacalar.

Para ello, ha declarado públicamente que están en negociaciones con el actual alcalde, José Alfredo “Chepe” Contreras, en cuyo gobierno el ejidatario tiene a varios familiares directos en puestos clave: nada menos que en tesorería a su sobrino Paul Romero (sobrino) y en turismo con su hijo, Hiram Gómez Koyoc

“Hay nuevas condiciones favorables con el nuevo Presidente Municipal”, le dijo días atrás Gómez Trejo a El Punto sobre la I, y negó que existiera un adeudo de 23 millones de pesos por parte del Ayuntamiento bacalarense hacia el ejido.

Y aclaró que con el nuevo alcalde, están en un período nuevo de negociaciones y en un proyecto cercano al desarrollo urbano municipal, por lo tanto existe una buena sintonía.

“Desde la semana pasada hubo la asamblea general de nuestro ejido, donde fue autorizada la reapertura del relleno sanitario que está en el ejido de Aaron Merino Fernández siempre y cuando se garantice que no sea un foco de infección bajo ninguna circunstancia”, dijo.

Lo cierto es que actualmente la comunidad de Aarón Merino Fernández, proyecto comunitario del ejido del mismo nombre, carece de servicios municipales y se mantiene en total abandono en materia de infraestructura urbana.

Aún con estos antecedentes, Gómez Trejo planea lotificar las hectáreas que están en el entronque de carretera federal camino a Reforma.

El enfrentamiento con la pasada administración, justamente se dio ante la negativa de otorgar factibilidad para que esas hectáreas dejen de pertenecer al núcleo ejidal y pasen a formar parte de la zona urbana, esto, con el objetivo de lotificar y vender lotes en breña, dado que carecen de servicios como drenaje, agua y luz.

Para dimensionar el asunto, Bacalar se encuentra en un estimado de 500 hectáreas, y los lotes ejidales representan seis veces el desarrollo actual, algo que impactaría directamente en la laguna.

Días atrás, Grupo Pirámide informó sobre la contaminación de la Laguna de Siete Colores.

De acuerdo a la asociación Agua Clara Bacalar, el recurso acuífero presenta altos niveles de coliformes fecales en algunos puntos, por lo que el agua no es apta para su uso recreativo en algunas zonas.

“El proyecto del basurero se encuentra a no más de cinco kilómetros de la cuenca lagunar, por lo que se prevé generará un foco de contaminación de grandes dimensiones para la laguna”, dice una fuente que solicita anonimato.

¿Cómo se desarrollará Bacalar en los próximos años? Todo indica que su endeble equilibro se encuentra seriamente amenazado.