«Ha estado todo bien calmado», confirma la mujer que porta un chaleco morado con el logo del INE en el pecho. Dice que más temprano hubo algo de movimiento, pero todo se fue calmando conforme pasaron las horas.

En la mañana, sufrió por completar su mesa de funcionarios de casilla. «El secretario ya se me estaba yendo, pero lo convencí de que se quedara», afirma orgullosa. Por lo anterior, su casilla, en la sección 109, abrió casi a las 10 de la mañana.

Son casi las cuatro de la tarde y llevan alrededor de 100 votantes. El montón de boletas en el escritorio sustenta el estimado de los ciudadanos que cumplen su deber con el INE. Cada casilla recibió 750 de las mismas al comenzar la jornada.

Los funcionarios de las secciones visitadas coinciden en que «la votación es fluida», sin embargo, en ninguna hay más de dos electores al mismo tiempo: llega el votante, los representantes de partidos se desperezan y buscan su nombre en la lista, sale de la mampara, deposita su voto y todo vuelve a la monotonía.

En la secciones 146 y 161, ubicadas en la Casa de Cultura y Colegio La Salle, respectivamente, la situación se repite. En la primera hay ocho casillas, pero solo una es ocupada a la vez. En la segunda, los representantes ciudadanos sufren de la inclemencia del sol bajo dos delgadas lonas blancas.

«Al menos aquí ya nos abrieron el baño, en la mañana ni eso», menciona un representante de partido. Los demás asienten y se ríen. La secretaria de la casilla solicita a este reportero: «mira, toma una foto acá, para que se vea lo triste que está esto», y señala los cuadernillos de boletas en blanco.

El mismo panorama se repite en la sección 120, dentro de una escuela del centro de la ciudad. Los funcionarios de casilla se entretienen platicando entre ellos y dan la impresión de que solo les falta un mazo de cartas.

«Donde ha de estar bueno es allá en Puebla, ¿no?», pregunta uno y los demás asienten. La conversación gira en torno a elecciones pasadas y de otras latitudes. En diez minutos, solo un votante aparece.

A estas casillas solo llegan los rumores de un robo de boletas, pero nadie tiene la certeza. Alguien hasta bromea que, mínimo, ellos tuvieron algo de acción. Todos ríen. Así transcurren los últimos minutos de esta jornada en la que se definen los 25 escaños de la XVI Legislatura de Quintana Roo.

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