Unos 30 de los aproximadamente 300 niños inscritos en el Centro Integral de Primera Infancia (CIPI) “Chuun Kóopo’”, ubicado en la región 92 de Cancún, tiene alguna discapacidad intelectual, motriz, necesidades educativas especiales o alguna condición como Asperger o Síndrome de Down, informó la directora de este centro, Karla Nayeli García Saldaña.
Esto implica que, dependiendo las necesidades especiales que requiera alguno de estos menores, deben considerar que uno de ellos le podría representar hasta cinco cupos, con base en las atenciones que requerirá por parte del personal educativo.
Lo anterior, explicó la especialista, no es un problema, dado que la institución a su cargo cuenta con atención psicopedagógica, además de un vínculo con diferentes organizaciones que dan atención terapéutica a cada uno de estos niños, por lo que es un trabajo en conjunto. Sin embargo, afirmó que ahora se atienden más discapacidades que antes.
“Como psicóloga me he dado cuenta de que han aumentado (el número de casos). Como sociedad, creo que hay más niños que requieren atención especial y ahora se maneja la política de que todas las escuelas deben ser inclusivas, que no debe ser un plus, sino que todas deben serlo”, indicó García Saldaña.
Esta vocación inclusiva, asegura la psicóloga, fue con la que nació hace seis años el centro que dirige, y ha permeado tanto en los niños con discapacidades como en los que no las tienen, por lo que ha habido una integración de manera natural en el aula.
Vivencial y especializada
Los CIPI son espacios educativos en los que se busca dar una atención integral, trabajando no solo con los niños sino también con los padres de familia, además de que no llevan un modelo tradicional de usar libros y libretas, sino que se busca una experiencia más vivencial y exploratoria en la que el niño debe aprender a ser reflexivo, explicó la directora de “Chuun Kóopo’”, que en español significa “tronco del árbol”.
“Aquí la visión que tenemos es el que niño sí viene a aprender pero también viene a ser feliz y hacer valer sus derechos en la parte del juego, del esparcimiento. La alimentación que se tiene está basada en el buen comer y cuidamos que los hábitos se los lleven a la casa junto con la familia”, informó la especialista.
Este modelo educativo admite a infantes a partir de los 45 días de nacidos y hasta los 6 años de edad, que equivale al tercer grado de kínder, por lo que el siguiente paso es la escuela primaria.
Otras de las ventajas, destacó García Saldaña, es el horario, que comprende desde las 7:30 de la mañana y hasta las 3 de la tarde, además de contar con un horario extendido hasta las 6 de la tarde. Los padres de familia pagan una cuota de mil 200 al mes, que incluye desayuno y almuerzo, además de los cuidados y sistema educativo ya mencionado.
“Muchas veces (los padres) vienen por el horario y la atención especializada. Aquí tenemos nutriólogo, enfermera, trabajadora social… entonces ninguna otra escuela, ni siquiera particular, tiene este equipo técnico. Y los tratos a veces en la familia, con otros conocidos o en otras escuelas, no es igual que el que se da aquí”, apuntó.



















