Por: Macarena Huicochea
Cancún, Quintana Roo.- Siempre he tenido una especial predilección por los mundos maravillosos: los mitos, las leyendas y los cuentos de hadas son (desde mi punto de vista) manantiales dónde la imaginación nos invita a tratar de descifrar, a través del símbolo y la poesía, quiénes somos -o aspiramos a ser- y cómo nuestra mirada humana ha sido capaz de transmutar y enriquecer nuestro contacto con la realidad.
Así que, si alguno de los lectores está buscando una experiencia escénica sorprendente y de una belleza insuperable…los invito a cruzar el mágico umbral que abre Titizé: un fascinante espectáculo con el cual la compañía suiza Finzi Pasca nos demuestra como recuperar la capacidad de imaginar, de soñar despiertos y de des-cubrir -en cada uno de los cuadros circenses que propone- el tremendo poder de la risa, de la fantasía y de la creatividad.
Y es que cada escena de Titizé es una representación poética que combina acrobacias, música, danza, teatro y circo para sumergirnos en paisajes oníricos que iluminan el alma y nos hechizan con el encanto de los ancestrales mundos feéricos que Daniele Finzi Pasca y los actores de su compañía parecen invocar, hechizándonos con etéreos juegos de luz, cantos y danzas que nos inducen a soñar despiertos y a reír libremente, dejando que nuestras carcajadas se entretejan con las de los demás espectadores.
Titizé se presenta como un “sueño veneciano” que, además de combinar diversos elementos del Circo, suma personajes y máscaras de la Comedia del Arte y múltiples guiños surrealistas que nos permiten acceder a laberintos y rincones secretos de un inconsciente colectivo (que no sabíamos que era compartido) y que, a través del disfrute de todos los sentidos, nos hace cómplices de las travesuras que nos proponen con este caleidoscopio escénico.
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No puedo evitar reiterar mi certeza de que Cancún está viviendo una de sus épocas más importantes respecto a la propuesta cultural a la que tenemos acceso quienes habitamos este municipio y es que, sin duda, la capacidad creativa y de gestión de Carlos López Jiménez ya ha marcado un antes y un después en la administración pública del Instituto de Cultura de Benito Juárez. Y aunque sé que ha habido importantes intentos al respecto, nunca antes se consolidó una sinergia tan efectiva en la que las autoridades lograran entender la relevancia que tiene la cultura en el restablecimiento del tejido social y el encuentro con y entre la población.
Cabe aclarar que soy muy cuidadosa y evito la adulación hacia el poder en turno; sin embargo, me parece justo reconocer la sensibilidad de la actual administración municipal, que ha tenido la inteligencia de confiar plenamente en la capacidad y talento del director del ICA Benito Juárez para que éste dirija el rumbo de la institución. Conscientes de la importancia que este tipo de actividades tienen en la conformación de la identidad y la cohesión social de la comunidad.
No quiero terminar esta reseña sin invitar a que los ciudadanos, con nuestra participación activa en este tipo de eventos, contribuyamos a que las buenas políticas públicas tengan continuidad, para lograr que todos los sectores económicos de nuestra ciudad apoyen el desarrollo cultural (público y privado) a fin de que podamos construir, re-construir e imaginar a Cancún no sólo como un destino de sol y playa , sino también como un destino turístico cultural en el cual la colaboración entre las instituciones, empresas, gestores y artistas independientes logren que se le reconozca como lo que es: un caleidoscopio de la multi, pluri e interculturalidad que nos caracteriza.
Las funciones iniciaron ayer 23 de abril y continuarán hasta el día 3 de mayo, infórmate en la página del Instituto de la Cultura y las Artes de Cancún: https://www.facebook.com/reel/92127083089268




















