El movimiento local se opone al proyecto dado que, después de décadas de ser destino líder de cruceros, la población presenta rezago social y en infraestructura.
Además, perderían un acceso público a la playa.
Por Grupo Pirámide
El debate está al rojo vivo en Cozumel. La posible construcción de un cuarto muelle ha dividido las aguas entre ciudadanos y empresarios. Los primeros ven la pérdida de un valioso espacio para el goce y recreación familiar, la fragilidad de los arrecifes; los segundos, la necesidad de modernizar el traslado de pasajeros y ofrecer una alternativa más a la poderosa industria turística.
Rodrigo Huesca, miembro del Colectivo Ciudadano Isla Cozumel, asegura que la obra tendría un gran impacto en términos ambientales, sociales y económicos a una ciudad de recibe anualmente a unos cinco millones de cruceristas, lo cual, lo convierte en el segundo más importante del mundo, solo después de las Bahamas. Aún así, los números de Coneval dicen que la isla de las golondrinas tiene a un 34.5 por ciento de la población en situación de pobreza y una de las mayores deudas per cápita de todo México.
—¿Cuál es el balance de Cozumel como ciudad de cruceros?
—La ciudad tiene importantes carencias en términos de infraestructura urbana: agua, drenaje, recolección de basura, pavimentación, etcétera. Entonces, a pesar de que llevamos décadas siendo un destino líder en el ámbito de los cruceros, toda esta riqueza está concentrada en las manos de unos pocos empresarios extranjeros y locales.
—¿Qué impacto ecológico podría tener este cuarto muelle?
—Se pretende hacer sobre el arrecife Villablanca, que es el último que queda fuera del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel. Es un ecosistema que provee de importantes servicios ecosistémicos en términos de protección de huracanes, de eh reproducción de peces, hay especies de corales, incluso protegidas por la NOM 059.
—También se levantaron voces por la posible pérdida de acceso a la playa pública.
—Y no son solo los ecologistas locales quienes hablan de una pérdida de acceso a la playa pública, es en realidad cualquier cozumeleño que identifique dónde se pretende hacer, pues es una isla en la que solo el 8% de la superficie está poblada, es decir, la mancha urbana ocupa una parte pequeña de cara a Playa del Carmen y en esa zona todos los accesos a la playa están bloqueados por una u otra razón, diferentes construcciones. Y ésta es una de las últimas playas que queda para acceso público eh en el área urbana, es decir, es de las últimas playas de acceso peatonal que nos quedan.
—¿Sería viable este puerto quizás en otro municipio?
—La verdad es que no le desearía a ningún otro municipio que lo hagan. La industria de cruceros es una industria en decadencia, que en muchos lugares de Europa está siendo repelida como en Venecia, en Barcelona, etcétera. Entonces, no se trata nada más de trasladar el problema a otro lado.
El proyecto tiene ya los permisos federales y la anuencia que logró durante el mandato de Pedro Joaquín Coldwell (PRI). Sólo le restaría a la empresa Muelles del Caribe la licencia de construcción para empezar la obra. Una decisión que recaerá en el gobierno morenista de José Luis Chacón y que seguramente tendrá un impacto político.




















