En una emisión más de la mesa de diálogo «Debate Directo», el diputado local del Partido Verde, Guillermo Brahms, opinó sobre la reanudación del programa de alcoholemia en Cancún: «conducir borracho o con la influencia del alcohol es un delito. Para mí no es un juego, pasa de lo recaudatorio. Conducir borracho para mí, para Guillermo Brahms es homicidio en grado de tentativa».
Añadió que ello no puede ser tomado como una falta administrativa y luego se tramita un amparo y salen, «manejar borracho no es una falta administrativa, es un arma en potencia, es un delito», y añadió que quien maneje alcoholizado debe ser remitido a la Fiscalía con las consecuencias penales que eso implique.
«No puede estar la sociedad civil cuidando borrachos y recaudando dinero, porque luego se vuelve un tema de corrupción», dijo y agregó que ese es un área de oportunidad para los taxistas, para Uber, para que sean usados y no conducir ebrio.
Al respecto, su compañero del Grupo Plural, Julián Ricalde Magaña, dijo que este programa debe ser vigilado también por la propia ciudadanía y dejar de ser meramente recaudatorio, «porque en cualquier momento puedes ser detenido y pagas la multa y sales».
Ricardo Velazco, diputado, coincidió en que el programa se fue distorsionando para el propósito que fue creado: inhibir el consumo de alcohol al conducir. «En otros estados del país, este programa se llama Salvando vidas, y es para que la gente no conduzca bajo los efectos del alcohol», concluyó.

















