Una personalidad dura, seria y exigente es la que ha marcado la carrera política del gobernador electo de Jalisco , pero ¿cómo logró convertirse en un fenómeno social?

Cuando en 2009 siendo abanderado del PRD buscó la alcaldía de Tlajomulco , llamó la atención de los estrategas de comunicación, porque a diferencia de la mayoría de los políticos que presumen sonrisas en los espectaculares y medios de comunicación, Enrique Alfaro mostraba un rostro molesto, y sostenía que no había razones por las cuales sonreír en un municipio sumido en el atraso y la corrupción

A pesar de que su apuesta de comunicación política era poco común, resultó efectiva, Alfaro ganó las elecciones en un municipio que jamás había sido gobernado por un partido distinto al PRI o al PAN, y desde entonces comenzó su ascenso en la vida pública de Jalisco .

Con una administración caracterizada por la austeridad y el desarrollo urbano , modernizó a Tlajomulco y fue ganándose el respaldo ciudadano , pues se convirtió en el primer mandatario del país en realizar una ratificación de mandato y ser aprobado por un amplio margen.

En 2010 rompió con el PRD y aunque tenía un fuerte impulso para contender por la gubernatura de Jalisco en 2012, no contaba con un partido que lo respaldara.

Ante esta situación Movimiento Ciudadano ofrece a Enrique Alfaro la plataforma de su partido para buscar el triunfo en los comicios. Esta decisión llevaría a formar un binomio que le otorgaría en el mediano plazo un crecimiento exponencial al partido naranja.

Con una campaña que basaba su narrativa en cambiar la historia y no repetirla , empleó frases llamativas como: “no tenemos un pelo de tontos”, logrando sumar el voto de miles de personas que estaban inconformes con los partidos tradicionales y que veían en este movimiento una opción para transformar su estado. Con información de El Universal.

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