La construcción del cuarto muelle en Cozumel, que fue enlistado como el número 14 de 39 proyectos en octubre de 2020 por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ahora con la nueva administración federal, encabezada por Claudia Sheinbaum enfrenta un cambio de timón. Y está en riesgo su realización.
En medio de la pandemia por Covid-19, López Obrador anunció varias obras a ejecutar por el sector público y privado, entre ellos, la obra insignia de su gobierno, el Tren Maya, a fin de generar empleos e impulsar el turismo, a través del cuarto muelle en la ínsula de Cozumel.

Inversión y con permisos
José Luis Cervantes, vocero de la empresa Muelles del Caribe, la semana anterior confirmó en entrevista en medios de comunicación que cuenta con todos los permisos legales y ambientales necesarios para su construcción. Incluso, ha superado un largo proceso jurídico en tres instancias judiciales, todas fallando a favor del proyecto, y dijo que no existía ningún impedimento legal para su ejecución.
El proyecto representa una inversión privada de 2 mil millones de pesos y busca modernizar la infraestructura portuaria de la isla para atender a cruceros de nueva generación, significativamente más grandes y pesados. La obra será desarrollada dentro de una franja de 4 km no protegida ambientalmente, destinada por el Estado mexicano precisamente para infraestructura portuaria.
A revisión de nuevo
Derivado del recurso de revisión interpuesto por cozumeleños en contra del oficio resolutivo que autorizó el proyecto “Muelle Cozumel, Terminal de Cruceros”, la Semarnat anunció el 19 de junio pasado, por medio de un comunicado, que realizará un estudio con la finalidad de valorar el proyecto, con base en la normatividad vigente, la protección del ecosistema arrecifal y el derecho de la población a un ambiente sano. Activistas subrayan que afectará al medio ambiente y que este nuevo proyecto no generaría beneficios económicos a la población.
Este es el segundo cambio de postura en esta administración federal referente a proyectos del sexenio de López Obrador.
El primero fue con el Tren Maya, que pese a la oposición de varios colectivos de la Península de Yucatán y que presentaron amparos, la obra no fue detenida. Y menos, reconoció las afectaciones causadas. Sin embargo, la Semarnat este año reconoció las afectaciones y anunció medidas de compensación.
Y ahora también, la revisión del cuarto muelle, que causó beneplácito entre activistas y ciudadanos que rechazan la obra. Así como de políticos y autoridades estatales que recién se sumaron en contra.
La empresa Muelles del Caribe pertenece a la familia Molina, de origen yucateco, que en Cozumel opera también el muelle de cruceros «Punta Langosta»; es propietaria de la naviera Winjet; la de carga Transbordadores del Caribe; así como clubes de playa y empresas touroperadoras.
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