Albañiles con más de tres décadas de “hacer base” en la zona conocida como “El Crucero” en Cancún, manifestaron su preocupación por su desconocimiento de las obras que se están llevando a cabo en el lugar, pues ya no tienen jardineras ni kiosco donde sentarse a esperar a posibles empleadores.

Guadalupe Sánchez Gómez, quien llegó a Cancún justo después del huracán Gilberto, en 1988, reconoció que “no les va a quedar de otra” más que moverse a donde los reubiquen, sin embargo, comentó que hay rumores de que quieren quitar el parque para volverlo zona comercial, situación que rechaza.

En este mismo sentido, Abraham Guillén, también con 30 años de laborar en esta zona, explicó que les dijeron que primero iban a remodelar el parque de la Rehoyada “antes de destruir El Crucero”. A pesar de esto, dijo que no les conviene que los manden para allá porque hay mucha delincuencia.

Otros dos trabajadores, que omitieron dar sus nombres, coincidieron en que antes hasta tenían dos trabajos en un mismo día, sin embargo, ahora les va bien si les cae un trabajo una o dos veces por semana.

Pedro Dzib Caamal, también alarife, a quien sus compañeros consideran pionero de Cancún, llegó en 1974 y El Crucero es la zona donde siempre ha encontrado “chamba” después de trabajar para el Aeropuerto de Cancún, el Hotel Casa Maya, y ser encargado de algunas obras.

“Aquí estaba la gasolinera del licenciado Enrique Lima. Quitaron esa gasolinera y pusieron el parque. El gobierno de ese entonces lo vendió a los ricachones, nos redujeron el parque y ahora ya nos lo quitaron”, se quejó.

Todos los trabajadores de la construcción coincidieron en que no están en contra de la remodelación, sino que se encuentran en la incertidumbre de qué va a ser de sus puestos de trabajo, dado que la zona ya era conocida como punto de encuentro entre patrones y empleados.

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