Juan Carlos lleva cinco años batallando con la Afore para poder pensionarse, pero un caso de homonimia le ha complicado la vida.

Obtuvo su primer «hoja rosa» hace 30 años, en 1989. Con su Número de Seguridad Social (NSS) recién estrenado, comenzó a figurar laboralmente para cotizar semanas de ahorro para su retiro, sin embargo, hoy Juan Carlos Sánchez Alonso lleva cinco años en un trajinar de instituciones para apenas comenzar con el trámite de su pensión.

“Tengo 62 años, la verdad es que sí ya quiero pensionarme. Tengo más de 500 semanas cotizadas, cumplo con los requisitos”, confiesa en entrevista para Grupo Pirámide.

El problema se originó por una situación derivada de un caso de homonimia (de homónimo: una persona que, con respecto de otra, tiene el mismo nombre), que obligó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a cambiar su NSS. Fue ahí donde comenzó su calvario.

Desde finales de 1991, Juan Carlos entró a trabajar al Ayuntamiento de Benito Juárez, donde le otorgaron las prestaciones de ley, por ende, desde entonces cotiza en una Administradora de Fondos para el Retiro (Afore) con su salario.

«Por ahí de 2009, me llaman de Recursos Humanos del Palacio (Municipal), me dicen que tengo cita en las oficinas del Seguro que están en la (avenida) Cobá. Dicen que tenían que cambiarme el número. La compañera que me llamó me aconsejó que no lo permitiera», relata.

Inicio del calvario

Al acudir a la cita, el personal del IMSS le hizo saber a Juan Carlos que ya se había hecho el trámite para cambiar su NSS, le otorgaron algunos papeles y le dijeron que necesitaban sus “hojas rosas” para certificar sus cotizaciones. Luego de un calvario para recuperar sus documentos tras una separación sentimental, cumplió con los requerimientos.

“Después de eso, me dijeron que ya me habían asignado los trabajos que había tenido. Todos muy amables. Me pidieron que llevara una copia al centro de trabajo y otra a la Afore, que tengo con la empresa Sura. Voy y resulta que no me la quieren recibir”, apunta el trabajador.

Tras este primer revés, Juan Carlos decidió llamar directamente a las oficinas centrales de Sura, en la Ciudad de México, donde le resolvieron rápidamente y le dieron una nueva cita, exclusiva para entregar los documentos. Cuando los papeles fueron recibidos, se quedó tranquilo, pensando que habría solucionado todos sus problemas.

“Hace cinco años empiezo a ver lo de la pensión, porque me imaginé que iba a tener algún tipo de situación. Checo en la página de Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) y dice que la Afore tiene 60 días para darme una respuesta sobre la separación de cuentas, sin embargo, nunca me dijeron nada, y ya habían pasado cinco años», expresa.

Se echan la bolita

Nuevamente, Juan Carlos decidió resolver el tema a nivel nacional. En esta ocasión, se tomó el tiempo para pedir permiso en el trabajo y viajar a la Ciudad de México, a visitar las oficinas de Sura.

“Me tratan muy bien, la verdad, me atienden y me escuchan. Les digo que incluso me llegan los dos estados de cuenta, el mío y el del homónimo, uno con mi CURP completa y el otro con mi RFC completo, pero ninguno con los dos. Me dicen que el sistema les marca que está ‘en proceso’. Está ‘en proceso’ después de cinco años”, apunta sin ocultar su indignación.

En la Afore le dicen que es un asunto del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), por lo que se dirigió a sus oficinas nacionales. Tras una larga espera, la respuesta es negativa: tenía que checarlo con la Afore.

“Ya van cuatro viajes que hago a la Ciudad de México. No veo que avance, sigue todo ‘en proceso’. Espero ahora en unas semanas poder pedir otro permiso para ir a darme otra vuelta”, adelanta.

Después de casi 10 años del cambio de NSS, la preocupación de Juan Carlos es que el Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de Benito Juárez tiene un plazo de espera para pensionar a los que se jubilan, dado que no les dan un solo finiquito, sino que también los pensionan. La carga administrativa es tal que, “hay compañeros que ya llevan un año con eso”, comenta con preocupación.

Es decir, que aunque resuelva el tema de la Afore, todavía tendrá que esperar alrededor de un año más para poder retirarse a descansar después de 30 años de trabajo ininterrumpido. “Espero que ya se resuelva pronto, porque la verdad es que sí ya me canso a veces. Voy a ver, ojalá ahora que vuelva a ir ya lo pueda resolver”, finaliza con voz de esperanza.

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