Minutos después de que trascendiera la identidad de uno de los ejecutados en Cancún, Héctor Casique, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Harley Sosa Guillen, recibió serias amenazas de muerte, de acuerdo a información de su primer círculo.
Fue justamente la Comisión de Derechos Humanos la que intervino para que Casique no sólo lograra la libertad, sino que obtuviera una disculpa pública del gobierno estatal, al haber acreditado la tortura como método de confesión.
Aunque las autoridades no han confirmado la identidad de los fallecidos en el tiroteo en Cancún, varios medios y fuentes no oficiales aseguran que se trara de Casique, alias El Diablo, quien estuvo preso poco más de un año acusado de incendiar un local nocturno, hecho en el que murieron varias personas.




















