La primera etapa de Grand Island entra en operación antes de que finalice el año y consta de mil 16 habitaciones con diversas amenidades.

El proyecto Grand Island Cancún I que empezó prácticamente con el actual sexenio federal mantiene la fecha de apertura de la primera fase para el tercer trimestre del 2023 y consta de mil 16 habitaciones y un centro de convenciones, considerado como uno de los más grandes de Cancún.

En octubre de 2019, a punto de cumplir el primer año de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó este desarrollo, considerado una de las más fuertes inversiones turísticas que se han hecho en 30 años al proyectar una inversión de casi mil millones de dólares.

La empresa mexicana Murano, con 20 años de experiencia en el análisis y construcción  de desarrollos está a cargo de este proyecto y la administración estará en manos de la firma hotelera AM Resorts, usando las marcas “Dreams” para el segmento “familiar”, y “Vivid” dirigida al segmento “sólo adultos”.

La primera fase compartirá con Grand Island Cancún II el centro de convenciones de mayor capacidad y servicios de la zona, conformado por aproximadamente 6,000 m2, que se integran con diversas amenidades.

Tales como una crystal lagoon para actividades acuáticas, un lagoon cinema, parque acuático, villa de zona comercial, world class spa, centro deportivo y beach club con acceso por Playa Delfines.

Así como 20 mil m2 de albercas exteriores, 2,500 m2 de albercas en zonas de rooftop, 8 restaurantes y bares, acceso al campo de golf en alianza con el hotel Iberostar, alberca de surf, canchas de tenis y marina privada, precisa en su página la empresa Murano.

La segunda fase también contará con mil habitaciones adicionales y tendrá áreas comunes, circulaciones verticales, alberca, amenidades y áreas de servicio. Y al igual que la primera, el tiempo proyectado de la obra es de 39 meses.

El predio está ubicado a la altura del kilómetro 16.5 del bulevar Kukulcán, en la segunda etapa de la zona hotelera de Cancún, mide 223 mil 558.56 metros cuadrados; tiene vista a la laguna Nichupté y está próximo a playa Delfines, una de las pocas ventanas al mar dentro de la zona hotelera.

La construcción de este desarrollo ha generado oposición de ambientalistas por el impacto que tendrá al ecosistema como por la dificultad para abastecer de servicios a esta zona, ya que actualmente están rebasados.

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