
El rapero y productor musical Sean “P. Diddy” Combs fue sentenciado a cuatro años y dos meses de prisión por dos delitos de transporte de personas para ejercer prostitución, tras un juicio que reveló una década de abusos físicos, emocionales y sexuales.
El juez Arun Subramanian, encargado del caso, afirmó el viernes pasado que la condena de 50 meses es “justa y proporcional” a la gravedad de los delitos, pese a las circunstancias atenuantes presentadas por la defensa.
Combs fue hallado culpable de trasladar a dos mujeres —su exnovia Cassie Ventura y otra víctima identificada como Jane Doe— a distintos lugares donde participaban en actos sexuales y prostitución. Sin embargo, fue absuelto de los cargos más graves de tráfico sexual y conspiración para extorsionar.
Durante la audiencia, el artista se mostró visiblemente afectado y pidió clemencia al tribunal. “Le pido piedad a su señoría. No tengo a nadie a quien culpar más que a mí mismo. Sé que he aprendido la lección”, expresó Combs antes de conocer su sentencia.
El juez Subramanian reconoció que el rapero había tenido una carrera construida a base de esfuerzo, con aportaciones filantrópicas y vínculos familiares sólidos, pero rechazó el argumento de que sus relaciones con las víctimas fueran consensuadas.
“Usted abusó de ellas física, emocional y psicológicamente”, declaró el juez, recordando que ambas mujeres sufrieron traumas profundos y pensamientos autodestructivos. Entre las pruebas presentadas destacó un video difundido por CNN en el que se observa a Combs golpeando y pateando a Cassie Ventura en un hotel.
Abusó de su poder
El magistrado subrayó que la conducta del rapero se extendió por más de una década y estuvo sustentada por su poder y riqueza. “Esto fue subyugación”, afirmó.
Antes de cerrar la sesión, Subramanian elogió la valentía de las víctimas. “Las escuchamos. Estoy orgulloso de ustedes por contar lo que realmente sucedió”, dijo a Ventura y Jane Doe.
Finalmente, el juez instó a Combs a asumir su responsabilidad y a usar su influencia para apoyar a otras víctimas. “Usted tenía el poder de lastimar, pero también tiene el poder de ayudar”, concluyó.
Con esta sentencia, el caso de Sean “P. Diddy” Combs marca un nuevo capítulo en la rendición de cuentas dentro de la industria del entretenimiento estadounidense. (Con información de la BBC)
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