En la mayoría de los estados las personas que viven en el condominio no pueden abrir una cuenta bancaria para que administren los recursos para el mantenimiento del edificio; o para hacer contratos, entre otros, porque no han sido reconocidos como una sociedad o régimen condominal con personalidad moral. En el caso de Quintana Roo, ya son reconocidos así.

El presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano Sustentable y Asuntos Metropolitanos, Hugo Alday Nieto en el Congreso del Estado, señaló que recién presentó una propuesta para reformar el Código Civil Federal a fin de que reconozca la propiedad en condominio o el régimen condominal con personalidad moral. Es decir, como una sociedad.

El legislador local explicó que trabajó esta iniciativa de ley con el titular de la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (Sedetus) de Quintana Roo, Armando Lara De Nigris, quien ya dejó dicha dependencia. Así como con la Asociación de Condóminos de Quintana Roo y una vez que logró los consensos necesarios, la presentó al Congreso local.

«En los últimos años en México el adquirir una vivienda o departamento en condominio ha ido incrementando, ya sea porque se trata de zonas urbanas que se encuentran muy pobladas o bien porque muchas de estas construcciones se encuentran bien ubicadas», precisa en la exposición de motivos que compartió con Grupo Pirámide.

También explicó que en estados como Jalisco, Querétaro y Quintana Roo ya se les otorga esa personalidad moral. Pero no así en el resto del país.

«Actualmente el Código Civil Federal en su artículo 25, no se encuentra reconocido el condominio como persona moral, por lo tanto no cuenta con personalidad jurídica», señala también en la exposición de motivos.

Esto significa que las personas que viven en el condominio no pueden abrir una cuenta bancaria para que administren los recursos para el mantenimiento del edificio; o para hacer contratos, entre otros.

El origen del problema

En consecuencia, deben crear una asociación civil o una sociedad anónima. Y ahí, reconoce, es donde empieza el problema. En Quintana Roo, por ejemplo, hay «grandes cantidades de propietarios extranjeros, el exceso de representatividad se empieza a dar en unos cuantos, entonces de pronto llega un apoderado con el 60% de los votos y decide lo que él quiere».

Y ese exceso de representatividad propicia, también que el administrador o apoderado del condominio pueda manejar los recursos a su antojo así como contratar a quien sea, sin solicitar ninguna autorización de los propietarios.

«Pues de pronto ellos mismos contratan a su primo que es el que va a arreglar los aires; al otro primo que va a ser el que va a podar; al que va a ver la alberca, etcétera y se convierten en monopolios, ¿no?», dijo.

Son mayoría los Airbnb

En otros casos, en los fraccionamientos, como en la entidad son mayoría los que operan como Airbnb y el resto de los residentes -que son una minoría-, en las asambleas son vencidos por los primeros.

«Lo que se busca aquí directamente es que la propiedad en condominio tenga todo, surta todos sus efectos, que pueda tener sus cuentas de banco, que pueda tener toda la personalidad que requiere para que entre todos los condóminos, de manera democrática, se puedan representar», señaló.

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