
Aunque la intención del gobierno federal fue incrementar el número de hectáreas como área de protección con la creación del Parque del Jaguar en Tulum, en la práctica la población se quedó sin accesos públicos a las playas.
Y para ingresar al parque del Jaguar, deben pagar 60 pesos y en algunos casos, hasta soportar el maltrato del personal de la Guardia Nacional y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
De acuerdo con algunos ciudadanos y prestadores de servicios acuáticos, las mejores playas públicas están dentro del Parque del Jaguar y las que quedaron fuera de éste, son rocosas y poco atractivas para ir nadar o descansar en familia.
El parque tiene una extensión de mil hectáreas, incluida una zona de 300 hectáreas que antes eran utilizadas como aeródromo. A través del Programa de Mejoramiento Urbano el gobierno federal invierte 2 mil 379 millones de pesos en la intervención de más de 144 mil 500 m2.
“Es una zona de preservación cultural y medioambiental. Ampliamos lo que hoy se conoce como la Zona Arqueológica de Tulum con 2 kilómetros de senderos desde donde podemos disfrutar de las vistas, la exploración y tenemos un valor agregado: un nuevo caminamiento para las y los visitantes”, describía en un boletín de febrero pasado Román Meyer Falcón, secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del gobierno federal saliente.
En 2023 el Parque del Jaguar recibió a más de 600 mil visitantes y se prevé que para 2053 el aforo ascienda a más de 2 millones 400 mil personas.
Incidentes
Apenas el 21 de agosto pasado, Vicente una personas de la tercera edad, denunció en forma pública que pese a que vive desde hace 40 años dentro de lo que es el Parque Nacional Tulum, empleados de la Conanp no le permitieron el acceso pese a que mostró su credencial de elector que especificaba que era residente del área.
«Tengo 40 años viviendo aquí en el Parque Nacional. Y esta señorita me dice que no puedo ingresar a mi casa. Mi INE dice que hace 20 años yo aquí vivo y no es posible que la señorita me prohíba ingresar a mi casa, tengo 66 años de edad, tengo un hijo que aquí nació», dijo Vicente.
Pero no es el único caso. Igual ocurre con los empleados que trabajan dentro del parque como de los prestadores de servicios acuáticos a quienes imponen trabas para que ingresen.
A lo anterior se suma, que se acordó que los habitantes de Tulum y en particular de las comunidades mayas podrán acceder con sólo mostrar su credencial de elector. Pero tampoco se los permiten.
Y para ingresar y disfrutar deben pagar (60 pesos) y si quieren ir a la playa de la zona arqueológica, que está contigua, también deben volver a pagar aunque la tarifa es de 95 pesos. Un total de 155 pesos.
Sin neveras
Un prestador de servicios acuáticos señala que no existe información clara ni para los residentes ni para los connacionales e incluso extranjeros de que al Parque del Jaguar no se puede acceder con neveras, desechables plásticos o de aluminio ni bocinas. Esto provoca que las personas para ingresar tiren todo lo que traen. O bien, se regresen.
Otro problema frecuente es que el personal de la Guardia Nacional no habla inglés y se han generado roces con los extranjeros.
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