Los defensores del medio ambiente no desistirán en su lucha por el respeto a las leyes y el cuidado al entorno durante las obras del Tren Maya en el tramo 5 Sur de Playa a Tulum.

Ante una segunda suspensión definitiva del tramo 5 sur del Tren Maya, que va de Playa del Carmen a Tulum, activistas descartan que el gobierno federal, que está en la recta final de su mandato, cumpla.

La abogada Antonella Vázquez, integrante Defendiendo el Derecho al Medio Ambiente Sano (DMAS), explicó que anhela que el gobierno federal, que le faltan tres meses de gobierno, cumpla con la suspensión de obras para construir el Tren Maya. Pero en los hechos ha demostrado lo contrario.

Desde el inicio del proyecto comenzó sin la Manifestación de Impacto Ambiental, sin cambios de uso de suelo y en general, sin respetar la ley ambiental.

Apenas este miércoles se dio a conocer que el Juzgado Primero de Distrito, con sede en Mérida, Yucatán, ordenó nuevamente suspender los trabajos del Tren Maya en el Tramo 5 Sur, mientras se dicta la sentencia como parte del juicio de amparo 821/ 2022 que presentó el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

En enero pasado, este mismo juzgado informó a las autoridades la suspensión de las obras. Y aunque advirtió que era un delito penal continuar con los trabajos, éstos siguen a la fecha.

La activista reconoció que realizar las obras sin los estudios correspondientes ha pasado factura. Con las intensas lluvias registradas en la Península de Yucatán en esta semana salieron a la luz varias fallas: desprendimiento del puente en Maxcanú, Yucatán; la caída de la estructura, que sostendría el puente en el tramo 7 en Huay Pix en Othón P. Blanco y en general, afectaciones a la vía.

Al final, dijo la abogada la ciudadanía debe apoyarse y darse cuenta que el gobierno federal no respeta la ley y si le incomoda, la modifica; y si los jueces le incomodan, los cambia.

La luz al final del túnel

«Sería normal en un país en que prevalezca el estado de derecho, cumplir con la suspensión de las obras. Pero Quintana Roo es un ejemplo de corrupción inmobiliaria y destrozo ambiental», lamentó.

Tampoco espera un cambio drástico de postura sobre este proyecto de parte de la próxima presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que tomará las riendas del país el 1 de octubre.

Pero insistió en que no hay otra opción que seguir peleando ante los juzgados para evitar más daños al medio ambiente y quizá, algún día ver la luz al final del túnel.

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