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Especial | Avanza propuesta del Gran Acuífero Maya como Patrimonio Mixto de la Humanidad

Foto: Richard Schmittner / Lightroom Factory

Por su belleza e importancia al conectar ecosistemas delicados, así como ser un preservador y contenedor de material arqueológico y paleontológico, el acuífero de la Península de Yucatán avanza en los trámites para ser catalogado dentro del listado de Patrimonio Mixto de la Humanidad, informó Guillermo De Anda Alanís, director del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM).

El arqueólogo subacuático y explorador de National Geographic platicó a Grupo Pirámide que desde principios de marzo sostuvo una junta con el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández y el coordinador nacional de arqueología del INAH, Pedro Francisco Sánchez Nava, quienes manifestaron su interés en conseguir esta declaratoria para la zona.

«Reúne todas las características: tenemos agua, que es importantísima, millones de litros de agua dulce; tenemos arqueología extraordinaria, irrepetible en el mundo; tenemos la biodiversidad que es sostenida por este gran acuífero, todos los jaguares, venados, las aves, murciélagos, la selva y no se diga de nosotros, los humanos que vivimos en la Península, hemos dependido siempre de este Gran Acuífero Maya«, destacó.

Además de estos aspectos, también existen cuestiones antropológicas, de usos y costumbres rituales que se han documentado y que han sido transmitidas por generaciones por medio de tradición oral. Sin dejar de lado, apuntó el científico, su importancia turística.

«Hay paisajes maravillosos, subterráneos, tenemos las cuevas más bellas del mundo. Hemos sido bendecidos en la zona por todas estas cosas. Me parece muy justa la iniciativa de los directivos del INAH para hacer este patrimonio. Es algo que tengo en mi escritorio y que trabajo todos los días», señaló el investigador adscrito a la Coordinación de Arqueología del INAH.

Explorador Guillermo De Anda, director del proyecto Gran Acuífero Maya. Foto: Karla Ortega / Proyecto GAM

Cambios en el horizonte

Durante esta primera reunión con directivos del INAH, Guillermo De Anda recordó que al ver el espacio entre las sillas y que nadie se saludó de mano, supo que vendría un período en el cual tendrían que centrar su trabajo en el escritorio, pues no sería posible hacer exploraciones de campo.

«Hemos adelantado en la cuestión teórica, en las propuestas. Está detenido el aspecto de campo, que esperamos podamos retomar muy pronto porque tenemos pendientes como siete sitios. Tenemos un apoyo del gobierno suizo y también el de National Geographic, que estamos listísimos para hacer campo en estos lugares en cuanto haya condiciones», apuntó.

Afortunadamente, estos apoyos no se han detenido, aunque avizora un panorama complicado respecto a la exploración científica en los próximos meses, pues en condiciones normales, los fondos para investigación son limitados, lo que pudiera verse agravado ante la situación económica mundial. Aunque confía en que las instituciones son lo suficientemente sólidas para salir adelante.

Respecto a temas específicos de exploración, el director del proyecto GAM recordó que, desde el año pasado, se encuentran monitoreando cenotes de la zona, análisis que se vio interrumpido por la actual contingencia. Sin embargo, destacó este evento como una oportunidad para conocer el impacto de la actividad humana sobre estas cuevas.

«Podremos ver qué pasa tres meses después de que cesó toda actividad. Estamos esperando con mucho interés el momento de salir y llegar oportunamente para poder hacer nuestras mediciones y que esto nos dé un cambio. Estoy seguro que el cambio va a ser positivo», afirmó el también Responsable de Proyectos Especiales de Arqueología Subacuática del INAH.

Foto: Paul Nicklen / National Geographic

Continuidad de proyectos

Las investigaciones de campo que son primordiales para el proyecto Gran Acuífero Maya, se pueden concentrar en siete puntos principales: cuatro en los alrededores del sitio arqueológico de Chichén Itzá, dos cenotes en Yucatán y uno más en Quintana Roo.

En estos sitios, las investigaciones buscarán conocer tradiciones ritualísticas importantes, entre otros, sobre sacrificios humanos y probables depósitos de ancestros venerados. Igualmente, con otra línea de investigación prehistórica esperan que ayude a entender el inicio de la ritualidad en América. Por ahora, están detenidos, pero listos para salir a campo en cuanto sea posible.

Otra de las acciones que continúan y que tratan de acercar los conocimientos científicos al público en general, son las conferencias en vivo que realizan a través de sus redes sociales. Semanalmente, uno de sus investigadores platica sobre sus descubrimientos y avances a la comunidad que los sigue.

En lo que respecta al futuro, Guillermo De Anda se mostró optimista. Aseguró que, evidentemente, será necesario cubrir ciertos lineamientos de higiene, lo que se verá reflejado en las exploraciones de campo, sin embargo, algunas de estas ya las practican de manera cotidiana. «El hecho de estar buceando nos dará cierta libertad. Con equipo de buceo y en medio de un cenote, creo que ahí estaremos muy seguros», bromeó.

«Nuestra vida estará regida por un pequeño virus muy letal pero tendremos que aprender, eso es la historia de la humanidad. Cuando estudiamos la historia, nos damos cuenta de que son ciclos. A nosotros nos tocó este ciclo, este grave problema, que hay que enfrentarlo y salir adelante, como siempre hacemos los humanos», confió el explorador.

Foto: Herbert Meyrl / Gran Acuífero Maya