El abogado especializado en derechos de autor, asegura que la no judicialización del juicio por plagio que promovió el director de Grupo Pirámide, reveló otra vez la corrupción en la justicia mexicana.
Por Grupo Pirámide
Como algunos personajes de la literatura, Hugo Alday Nieto tradujo su pasión por la lectura en causas. Como abogado ha litigado a favor de los que luchan por la tierra en las zonas irregulares, por los derechos humanos y por los que defienden la autoría de sus obras y marcas.
En entrevista con Grupo Pirámide, el ex secretario técnico de Benito Juárez, ahora como candidato suplente a la diputación federal por distrito 3, dice que falta mucho por hacer en materia de derechos de autor. Y concluye que el plagio a Luciano Núñez, director de este portal, de su obra El Beso de Judas, volvió a exponer la corrupción que existe en la justicia mexicana.
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El Padrino, una obra impresionante
―Pasaron fechas muy importantes para las letras: el Día de los Derechos de Autor y del Libro. ¿Cuáles han sido las influencias de las letras que han marcado su camino?
―Un libro con el que crecí fue “Asterix y Obelix”. Después, cuando crecí, hay un libro que he seguido leyendo y luego viendo las películas y no paro de leer una y otra vez; de hecho, tengo una edición especial de los primeros que salieron en los 70 en español: “El Padrino” de Mario Puzo. Esa obra es impresionante cada vez que la abres es uno de los libros más importantes, una de las novelas mejor hechas que para mi gusto existen. A partir de ahí, autores mexicanos como Jorge Ibargüengoitia, toda su gama de libros para mí es maravillosa, desde “Sálvese quien pueda”, “Las casas de usted y otros viajes”, “La Ley de Herodes”, “Maten al león”, que es maravilloso también.
―¿Qué otras obras nos puede referir?
― La Plaza”, de Luis Spota también me gusta. Actualmente, me he hecho un asiduo lector de Carlos Ruiz Zafón y de Santiago Posteguillo, con sus obras sobre Roma, desde la “Trilogía de Africanus” hasta las nuevas que tiene como “Los asesinos del emperador”. Se ha convertido en mi favorito junto con Ildefonso Falcones y las lágrimas que saca “La catedral del mar”.
―Como abogado le ha tocado litigar en la defensa de los derechos de autor, en el caso particular del director de Grupo Pirámide, con su obra El Beso de Judas. ¿Cómo está México en cuando a los derechos de autor?
―Recientemente se reformó de inicio la ley, más bien, se creó una nueva ley: La Ley para la protección de la propiedad industrial. El tema de la exigencia de los derechos de autor cuando viene aparejado con una explotación o especulación comercial; es decir, que vendan una obra plagiada, es una infracción en materia de comercio y esas infracciones las dirime el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), no el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor).
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―Concretamente qué se modificó…
―Se reformó la ley, de la misma manera se modificó la Ley Federal del Derecho de Autor. Estas modificaciones lo que hacen es traerlo a la actualidad, al plagio que existe en el entorno digital, que es lo que más tenemos hoy en día. Sin embargo, estas medidas para determinar mediante criterios jurisdiccionales qué es un plagio, cuándo se considera un plagio. Todavía nos falta mucho por “rascarle” a los criterios jurisdiccionales.
“Televisa hizo mucho daño en derechos de autor”
― ¿A qué se refiere concretamente con que nos falta mucho?
―A México le hizo mucho daño Televisa. Durante décadas el monopolio en el ejercicio de los derechos de autor, tanto litigiosos como administrativos, los llevaba Televisa. Era el dueño de todo, era el productor, era el único que editaba, era el que hacía absolutamente todo. Televisa no se peleaba con Televisa y esto nos generó una ausencia de criterios jurisdiccionales por décadas, durante el “priísmo duro”.
―Hay ahora una realidad diferente…
―Hoy, que estamos apenas naciendo en las primeras dos décadas, que poco a poco empieza a generarse esta base, tanto legislativa como jurisdiccional en materia de derechos de autor, pues todavía nos falta mucho por litigar, mucho por hacer. El derecho de autor no lo hace el legislador directamente, lo hace el litigante, que es quien descubre en dónde están las anomalías, en dónde están las fallas, en dónde se está violando un derecho de autor y no se encuentra contemplado en la ley. Ahí es un tema que nos falta mucho por argumentar en tribunales.
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―Se ve que hay una legislación mucho más fuerte en la música que en las obras literarias; sin embargo, en España, en Argentina han avanzado bastante, donde muchos autores han sido sancionados por haber copiado fragmentos íntegros sin la debida autorización o con el debido crédito. Está el caso de Jorge Bucay, que ha perdido varios juicios de plagio y muchos otros autores.
―En el caso de El Beso de Judas, lo que fue muy peculiar, es que al momento de judicializarse, es decir, de buscarse la celebración de la audiencia para que de la Fiscalía General de la República pase al Poder Judicial de la Federación, al Juzgado Penal Federal por los delitos correspondientes al plagio en materia de derechos de autor, es decir, una reproducción del 90 por ciento de una obra que está acreditada en un peritaje, ahí se detiene.
― ¿Tiene que ver con falencias de la Ley?
―No es ni de la Ley Federal de Derechos de Autor, no es ni del derecho procesal en materia de derechos de autor, sino que es un tema de corrupción evidentemente. Existe obviamente una intención de detener y congelar un asunto para que no pase al Tribunal y no existe una sanción para quien en su momento era un candidato. Creo que ahí fue un tema evidentemente de corrupción, más no litigioso, ni de fallos en la norma.
(Nota de la Redacción): El juez que no judicializó el caso que involucra al ex alcalde Greg Sánchez se llama Alejandro Ávila Gutiérrez, quien contaba con todos los elementos de prueba: el certificado emitido por Indautor y el peritaje de la misma PGR).
La lectura es fundamental para avanzar como país
Padre de trillozos, reconocido triatlonista y con alma de charro, Alday Nieto es columnista estable de Grupo Pirámide, portal donde expone temas jurídicos, políticos y literarios por su pasión por las letras.
― ¿Qué recomendación daría a los jóvenes que están emprendiendo el hábito de la lectura? ¿Qué le recomienda a los jóvenes escritores y los lectores?
―Dependiendo de cuál sea lo que les guste, con qué se sientan más afín, pero siempre recomiendo que tomen un autor y que empiecen a desmenuzarlo en sus distintas obras. Hace un momento platicamos de Jorge Ibargüengoitia, creo que es un autor fabuloso con el que no se tiene un lenguaje profundo, es un lenguaje muy coloquial, muy pintoresco, son temas de México, de los 60, 70 y muchos temas son actuales como “La Ley de Herodes”. Podemos encontrar cierto cariño con ese tipo de obras. Si somos más fantasiosos y, en algún momento nos gusta, Carlos Ruiz Zafón.
― ¿A qué ayuda la lectura?
―Para mí es una herramienta fundamental para encontrar un lugar donde pasar esta pandemia, a la que todavía le faltan algunos meses. Esto nos va a ayudar en todo, incluso a salvarnos de las faltas de ortografía, a hablar mejor, a tener un mayor entendimiento de todas las cosas y a no quedarnos con lo que alguien venga y nos diga; o con lo que diga el que está parado enfrente. A formar un propio criterio. Eso es fundamental para avanzar como país y no quedarnos solamente con lo que nos dice el que está sentado en la tele o en la radio. Hay que tener nuestro propio criterio y esto se hace solamente conociendo más y para conocer más, la mejor herramienta es la lectura.
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