La presencia paterna en la crianza de hijas e hijos reduce la brecha de desigualdad de género, abona a la conformación de hogares igualitarios, a la disminución de la violencia, y al desarrollo de nuevas masculinidades, resaltó el Consejo Nacional de Población (Conapo).

En el marco del festejo por el Día del Padre, el organismo dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), recordó que, hasta 2015, se estimaba que una tercera parte de la población masculina en México era padre de familia, es decir, 20.5 millones de hombres.

De ahí la importancia de la participación activa de los hombres en el cuidado y crianza de sus hijas e hijos, pues los patrones culturales del país indican que algunos hombres consideran como elemento principal de la paternidad proveer de recursos económicos a sus familias, sin embargo, se deja de lado el tema de la presencia en un clima de diálogo y respeto.

Incluso, la Encuesta Intercensal 2015, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), destacó que solo el 22.2 por ciento de los padres que realizaron alguna actividad en apoyo a las familias, emplearon al menos una hora a la semana en atender a alguna niña o niño sano menor de 6 años; y 65 de cada cien señalaron que no dedicaron tiempo para limpiar su casa, lavar o planchar ropa de los demás.

Generar espacios de convivencia con los menores, incluso cuando no se vive en el mismo hogar, influyen positivamente en el desarrollo durante la infancia y contribuye a la mejora de la autoestima, habilidades sociales y bienestar psicológico, apuntó el Conapo.

Según datos de la Encuesta de la Dinámica Demográfica (Enadid), en 2018, el 72.3 por ciento de los hogares en el país estaban dirigidos por un hombre, entre ellos, siete de cada diez eran nucleares, donde destacan aquellos conformados por el jefe, su cónyuge y al menos una hija o hijo (74.9 por ciento).

Celebración en pandemia

Nacido como una tradición estadounidense desde 1910 y oficializada por el presidente Lyndon B. Johnson en 1966; en México, aunque se celebraba desde mediados de los 50, el Día del Padre se oficializó en 1972, estipulándose el tercer domingo del mes de junio.

A pesar de que este año la contingencia sanitaria por el coronavirus SARS-CoV-2 ha modificado los comportamientos de la población durante este tipo de festividades, estudios como el de la firma Brand Engagement reveló que el 45 por ciento de los mexicanos gastarán entre 500 y mil pesos en regalos para el Día del Padre, en tanto que un 40 por ciento entre mil y 3 mil pesos.

Otros análisis destacan el incremento de compras en línea, principalmente, de electrónicos como computadoras, pantallas y teléfonos móviles.

En lo que respecta a los festejos presenciales, algunos gobiernos han tomado medidas como posponer la celebración a fin de evitar las aglomeraciones. Por ejemplo, el gobierno de la Ciudad de México acordó con la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac) que el festejo se realice el tercer domingo de agosto.

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