
Intoxicadas con empanadas fritas de queso bola, las Sacerdotisas Mayas invocaron al oráculo para saber qué pasaba en la capital de la ciudad. Mientras corrían un disco de Ricardo Arjona cantando bajo la regadera, vieron a Lalo Martínez Arcila, en frenética búsqueda de recibos y todo tipo de papelitos. Lo veían de aquí para allá, de esquina en esquina, porque el hombre fuerte de la pasada legislatura debe comprobar más de 33 millones de pesos. Dicen que no deja cesto sin husmear. Esculca y esculpa porque algo dejará, le dijeron los abogados.
«La ampliación en el Presupuesto de Egresos se debió a que no se consideró la creación de plazas derivadas de las reformas a la Ley Orgánica del Poder Legislativo del estado y a la expedición de la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas del estado de Quintana Roo y el incremento real en servicios personales», dice por otro lado el documento. En esas anda don Lalo que, silbando bajito, nada de a muertito mientras los números se le vienen encima como la basura. El Oráculo Maya ha hablado….


















