Siempre rodando como los Rolling Stones, pero fieles hasta la médula con el guatemalteco, Ricardo Arjona, las Sacerdotisas Mayas se encontraron con una extraña percepción del sargazo. En una parada en Felipe Carrillo Puerto para comer salpicón de venado, se toparon de frente con un parroquiano que está más contento que perro con dos colas.

Resulta que, ante el arribazón de sargazo en la zona norte, el flujo de turistas se ha abalanzado hacia Bacalar y Chetumal; en el primer municipio, buscando las cálidas aguas de la laguna, y en la capital, el alojamiento de primer nivel, como el del Hotel Fiesta Inn que festeja seis años de vida siendo el mejor hotel referencia de la ciudad capital. Beneficiado con el tráfico al sur, el hombre lanza su oración: “Diosito, danos más sargazo”, decía con las manos en señal de súplica. “Danos Dios el sargazo nuestro de cada día, porque en el norte le han hecho mucho daño a la selva”, completaba.

Mientras para algunos la peste color marrón que nubla las aguas turquesas del Norte ha sido una maldición bíblica, para la zona Sur ha caído como un maná del cielo, pero que flota lento desde las entrañas del mar. “Todos los turistas se van a Bacalar”, analiza el carrilloportense. Así, la calamidad para unos ha sido bonanza para otros…

El Oráculo Maya ha hablado….

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