Con amplias ventajas para hacerse de la presidencia de república en 2024, Morena despliega sus candidaturas a pocas semanas de iniciar el año preelectoral.

La elección del partido guinda movería el escenario de Quintana Roo para las candidaturas locales.

Por Luciano Núñez

De lo que se habla en el epílogo de 2022 es del Mundial de Catar y, claro está, del año electoral 2024, cuando México elija a quien ocupará la silla presidencial, cuya campaña ocupará casi todo 2023 o, al menos, en gran parte de él.

Después de que AMLO lograra la presidencia, y además, mantenerse con una aprobación de más del 60 por ciento, su movimiento, Morena, está claro que ganará el próximo proceso presidencial, algo que dicen casi todas las encuestas y la percepción general: aun cuando se sumara toda la oposición en un solo candidato/a la marca Morena arrasaría, más ahora que tiene a más de 20 estados bajo esta bandera o la aliada del Partido Verde.

El éxito tiene que ver, entre otras cosas, con una obra pública gigantesca y el haber logrado atenuar la pobreza, con distribución de riqueza en un vasto sector de la población que, por décadas, ha estado desatendido y al margen de todo; además de mantener una economía sólida en sus macronúmeros. Podría enumerar muchas más razones que no vienen al caso; lo de ahora es analizar a cada sucesor/a. En ello quiero detenerme.

Corcholatas

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De esta corriente llamada Morena surgieron cuatro candidatos o corcholatas, como se les ha nombrado coloquialmente.

En canciller Marcelo Ebrard, la jefa de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto, actual secretario de gobernación; además del coordinador de senadores, Ricardo Monreal, que podría colarse como candidato del bloque opositor, que nuclea al PRI, PAN, PRD. Esto, dado que la oposición no ha podido cuajar un candidato y concentrar en una figura todo el enojo por el desplazo en la preferencia popular y, tampoco, pudo derribar las teorías de AMLO con las que se ha quedado con la hegemonía política de México.

¿Qué tiene cada candidato a favor y en contra?

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Si de conformar al sector fundamentalista y radical de Morena se tratara, Sheinbaum sería una elección adecuada. Ella representa con seguridad la continuidad de AMLO y, con ello, nuclea también a los detractores, conservadores y neoliberales, pero ella no es AMLO. Su coordinadora es la diputada Anahí González, que también aspira por la presidencia municipal de Benito Juárez, Cancún. “Es Claudia”, se lee en las bardas y ha sido lema de su pre-candidatura.

Ebrard representa una izquierda moderada, con ciertos guiños a la iniciativa privada y, además, tiene sólidos puentes con el ala republicana en Estados Unidos, algo que le allanaría apoyo de sectores de Estados Unidos. Fue sin dudas una pieza clave para la gestión de la pandemia y el suministro de vacunas. Incluso, para el resto de Latinoamérica. Sería Marcelo, ahora político “rey de del Tic-Toc”, el candidato de todos, incluso algunos medios que le pegan un día sí y otro también al presidente. Nota aparte: En la previa presidencial de 2012 Ebrard medía mejor por el PRD que AMLO y, como un hábil político, le cedió el espacio a López Obrador sabiendo que desunidos los dos perdían. Ahora, al revés, sin Marcelo, Morena sencillamente no ganaría y eso lo saben ambos. Su coordinador es el diputado sin partido Julián Ricalde y hasta ahora su evento ha sido el más nutrido de las corcholatas.

“Que siga López: Estamos A gusto”

Adán Augusto se presenta como el famoso “tapado” que acuñara el PRI, y con su capacidad de gestión y, más cintura política que Messi, se ganó rápidamente un espacio y el mote de presidenciable. “Que siga López: Estamos A gusto” se lee en las bardas. Estudió en la Sorbona de París y, aunque no lo parezca, es un sólido intelectual formado en la más alta escuela política y la filosófica. Su coordinador en Quintana Roo es el doctor Jaime Zetina González, quien participó en el pasado gobierno de Carlos Joaquín como asesor economista y fue tesorero de Cancún.

En tanto, Ricardo Monreal fue gobernador de Zacatecas, jefe de la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México por Morena, desde 2014 hasta diciembre de 2017, y coordinador del senado. Ahora, junto al panista Santiago Creel, iniciarán una campaña por todo México para unir todos los cabos que están sueltos. Hay quienes creen que es un «caballo de troya» de Morena para que AMLO tenga una oposición controlada y su salida del partido guinda es inminente. Su gran aliada en Quintana Roo ha sido la senadora Marybel Villegas Canché, quien podría dar el salto, si la candidatura por Morena le es adversa en Cancún, donde tiene mano la actual alcaldesa Ana Patricia Peralta, quien además, se ha mostrado muy cercana a la gobernadora Mara Lezama, nueva líder moral del partido.

En conclusión:

Sin dudas la elección de uno u otro candidato/a moverá el tablero político en Quintana Roo, dado que la sola candidatura presidencial, ya representaría todo un poder para él o la designada por el partido guinda, en realidad, por AMLO.

Por ahora será un “tiempo fuera”, pero las cartas están sobre la mesa. Sólo es cuestión de semanas para que México tenga a su nuevo andamiaje político, con todo lo que ello supone: más polarización o un candidato que sepa sanar las grietas que están comenzando a hacerse cada vez más incómodas para gobernar y crecer. México está destinado a ser el país líder de toda América Latina por su riqueza cultural, su extenso territorio y sobre todo, por su gente.

¡Hasta el año que viene!

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Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo. 

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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