Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. El clima aliancista parece haber llegado a su fin, al menos por estos meses en que todavía no hay definición de quién será el o la sucesora de Andrés Manuel López Obrador, entendiendo que quien obtenga la candidatura tiene el partido casi ganado.
Quiénes tienen más posibilidades son el canciller Marcelo Ebrard y la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.
Aterrizando todo ese panorama a Quintana Roo, las aguas se han visto divididas en el Congreso del Estado, donde un ala de la alianza está con el canciller y la otra con la jefa de gobierno.
Días atrás el conspicuo representante del Verde, Francisco Elizondo, decidió aplicar el “fuera máscaras” y se decantó abiertamente por la jefa de gobierno, en una línea muy directa de su jefe político, Jorge Emilio González, Niño Verde, en la que también está la diputada Anahí González, coordinadora en Quintana Roo.
En tanto, el bloque del llamado Grupo Plural: Julián Ricalde, Hugo Alday, del PT y Ricardo Velazco, están del lado de Ebrard.
Así las cosas, lo que era una alianza compacta y mayoritaria a la hora de votar, se ha visto fisurada por el efecto de las Corcholatas. Aquí no hay amagues: cada bando ha pintado raya y trabaja para subir números en esa encuesta que, según determinó AMLO, será la que definirá quién será el o la candidata de Morena.
Ebrard presentará en pocos días su libro y seguramente habrá réplica de la jefa de gobierno, dado que la pugna es palmo a palmo. Después de la definición habrá que ver cómo se desarrolla la tan clásica operación cicatriz.




















