Por Luciano Núñez

Además de ser fanático del San Lorenzo, el Tío Dardo es agricultor y apasionado de las metáforas. Cuando las discusiones se anegan como un partido, a mitad de la cancha, esgrime una metáfora.

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Tabaco burley, como el que produce el Tío Dardo.

Productor de tabaco burley en su Tucumán natal, ante la inminencia de una elección agrupó a los trabajadores y los instó a votar. La mayoría miró para otro lado y, en algunos casos, se sinceraron diciendo que no iban para beneficiar a tal candidato. Algo que sucede también en México.

Mientras se toma mates amargos, el “cuervo” les explicó que la democracia -con bastantes sombras, cada vez más- es el mejor sistema político, o, el menos peor de nuestra civilización. En ese aspecto, les dijo que el voto que ejerce cada ciudadano es acaso el acto más importante de la cadena de esfuerzos para elegir a los representantes de la población.

Teorías

Como narró el empleado tabacalero, hace unos años se propagaron teorías que resultaron no solo falces, sino perversas, que decían que no ir a votar beneficiaba al candidato A o B o C. “No votar simple y llanamente beneficia al oficialismo –sea del orden de gobierno que sea- porque cuenta con la estructura, el dinero y el poder de movilización, es decir, tiene un voto fijo”, ahondó.

Resultado de imagen para ensayo sobre la lucidez“No votar también es una bandera de reclamo”, le contestó el más agudo para los temas políticos. Y le contestó con un ejemplo, que es una metáfora de lo pasa en tantos lugares, como en Quintana Roo. “Una novela de José Saramago –Ensayo sobre la Lucidez-  plantea eso en extremo”; le asistió. “Nadie se presenta a votar y pone en aprietos al gobierno, pero eso todavía no creo que pase aquí, mientras tanto, lo mejor es ir a elegir”, le comentó. Ahora bien, va el juego de las monedas.

Juego de las monedas

Aviso: replicamos ejercicio del Tío Dardo con números aproximados de Quintana Roo.

Tomó diez monedas de diez pesos y armaron un círculo con diez personas, para representar el universo de votantes y recursos disponibles. Como el porcentaje de abstencionismo promedia el 50 por ciento en elecciones intermedias, y ronda el 40 por ciento en presidenciales, se eliminan a cinco personas que, en todos los procesos, deciden quedarse en su casa o salir a ver los resultados en los restaurantes.

Sólo quedan cinco votantes a los cuales convencer. La forma lógica y correcta es que los candidatos convenzan a los electores con las mejores ideas para convivir en sociedad; presentar propuestas innovadoras, gozar de prestigio, contar con una trayectoria y eso debería ser la parte más profunda y fundamental. Pero ahora viene otra parte: los recursos no son parejos. Un candidato del partido en el poder tiene más y más formas de obtenerlos y, además, de acuerdo a la votación anterior, cuenta con prerrogativas mayores.

Poniendo a tres candidatos de los principales partidos, el juego sigue así: El candidato A tiene 5 monedas; el B tiene 3 y el C las dos restantes. Luego entonces, el candidato más adinerado ofrece traslado y comida el día de la elección (también podría entregarle una moneda a cada uno de los electores); el que tiene menos no ofrece nada más que sus palabras y una sonrisa (se queda con las moneras), y el C ni propuestas ni sonrisas: solo participa y claro, se queda con las dos monedas.

“Si de esos cinco votos que definen –simbólicamente- la elección de nuestro gobernante, imaginemos que el candidato A puede comprar la voluntad de al menos dos. ¿Qué clase de democracia hemos forjado? ¿Una que se decide sólo con dinero?”, argumenta Dardo.

Números de Quintana Roo

Históricamente han sido las mayorías organizadas las que han logrado cambiar el curso de la historia de la humanidad, como en India, Sudáfrica, Egipto, donde la participación ha sido el fiel que inclinó la balanza. En la última elección a gobernador, José María Morelos obtuvo el mayor porcentaje de representación, con 81.34 por ciento, seguido por Lázaro Cárdenas, con 77.25 por ciento.

Solidaridad y Benito Juárez, los más abstencionistas

El abstencionismo más radical de Quintana Roo está en Solidaridad, donde sólo votó el 41.29 por ciento en el proceso pasado; y Benito Juárez presenta también un porcentaje de los más bajos de participación: 47.92.

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“No hay presupuesto que alcance cuando las mayorías se organizan e impiden que la denigrante compra de votos sea la que imponga los destinos de una nación o un estado”; afirma el futbolero que cerró: “Los invito a debatir sobre la importancia del voto y siempre será bueno hablar de democracia. Porque las monedas de plata nunca han sido beneficiosas para la humanidad”, y la dejó picando en el área chica.

(*) Es life coach, técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

 

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