Por Pájaros en el Alambre

Hace poco más de dos años, las candidaturas ciudadanas se presentaron como una vía alterna para fortalecer la democracia de México.

Era como una fiebre que se expandía y hacía posible el sueño de ser político/a y acabar con los monopolios de los partidos políticos.

La idea era y sigue siendo buena, pero como muchas buenas ideas, terminó siendo desplazada por las viejas formas del sistema de partidos políticos mexicano.

SI bien algunos han logrado espacios, el camino del independiente es duro para competir contra gigantes que gozan de enormes presupuestos y estructuras.

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Para empezar, los independientes deben tener un amplio respaldo social. Con una familia, por más numerosa que sea, no alcanza. Ni siquiera algunos partidos chicos han podido superar ese escollo y, para alguien que quiere hacerlo con sus propios recursos, más aún.

Quienes apoyan al independiente deben descargar una aplicación y tomarle una foto al INE ―por ambos lados― que después se sube a una plataforma que valida el respaldo ciudadano.

En un inicio eso se hacía de forma presencial, principal escollo de los aspirantes

En el actual proceso fueron muchos los registrados, más pocos los que sortearon las pruebas.

Sólo se mantienen en pie 4: Othón P. Blanco, Cozumel, Benito Juárez y Solidaridad.

Y ―vale decirlo― muchos de los independientes resultaron la borrasca de otros partidos donde fueron expulsados, o simplemente no encontraron oportunidades para desarrollarse.

En Benito Juárez, Issac Janix tuvo una oportunidad única para crecer este movimiento. Hizo una buena elección en 2018: logró poco más de 30 mil votos, detrás del PAN-PRD.

¿Qué pasó en el camino que ahora va por Fuerza por México?

Ya como regidor, Janix mantuvo una postura dura en contra de Mara Lezama, alcaldesa de Morena.

Y empezó a alejarse de su electorado.

En busca de mejores espacios, decidió asumir como Secretario General, enfilado a Morena, tirando por borda las banderas que lo llevaron ahí, para decepción de sus votantes y seguidores.

Después de la balacera en una protesta feminista, el antes independiente fue removido de la secretaría para que entrara Flor Cosío.

Es así como ahora se pasó abiertamente a las filas de los partidos que tanto supo criticar en Fuerza por México

Lejos de las ilusiones que provocó en los jóvenes y electorado que veían en él un proyecto político a seguir. Mantiene ―para asombro de quienes supieron seguirlo― una campaña de confrontación que lo ha llevado a prácticamente acabar su carrera política.

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